nevera

 

Acabo de descubrir una nueva patología en trastornos mentales y utilizo este foro para anunciaros a todos que la padezco durante años en silencio.

Os explico más detenidamente: como casi todo el mundo sabe, la bulimia o bulimia nerviosa (hambre en exceso) es un trastorno mental relacionado con la comida. Su característica esencial consiste en que la persona sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad. Un atracón consiste en ingerir en un tiempo inferior a dos horas una cantidad de comida muy superior a la que la mayoría de individuos comerían en dos días. A pesar de que el tipo de comida que se consume en los atracones puede ser variada, generalmente se trata de dulces y alimentos de alto contenido calórico. Los individuos con este trastorno se sienten muy avergonzados de su conducta e intentan ocultar los síntomas. Los atracones se realizan a escondidas o lo más disimuladamente posible. Característica esencial de este trastorno la constituyen las conductas compensatorias, la más habitual es la provocación del vómito. Los efectos inmediatos de vomitar consisten en la desaparición inmediata del malestar físico y la disminución del miedo a ganar peso…

Pues bien, a la nueva y extraña dolencia que padezco la he bautizado como bulimia parcial (bulimia viene del griego βουλμια (boulīmia), que a su vez se compone de βους (bous), buey + λμος (līmos), hambre) o también bulimia juanjatus.

Pero… ¿Qué es o en qué consiste la bulimia parcial o bulimia juanjatus? Pues bien, este trastorno consiste en que el enfermo sufre episodios de atracones compulsivos pero con la ausencia total de sentimiento de culpabilidad y de conductas compensatorias (purgas, vómitos o práctica de deporte) Por poner un ejemplo gráfico: Yo me pego un atracón y, en vez de vomitar, lo que hago es echarme un rato en el sofá para que se me siente el cuerpo y así reposar durante la trabajosa digestión. Tras el paso de un par de horas ya me encuentro un poquito mejor y me puedo levantar e incluso “picar” algo. Estos estremecedores episodios se repiten con frecuencia llevando así al enfermo a un estado rayano a la desesperación. Como efecto colateral, el frigorífico y/o despensa suelen estar bastante tristes, y los otros miembros de la familia se suelen mosquear bastante al descubrir que de las pitanzas solo queda el envoltorio o “packaging” aparte del considerable aumento del gasto económico en reponer las pérdidas.

Aprovecho la ocasión para anunciar a la comunidad científica el nacimiento de esta nueva enfermedad y desde aquí pido que se haga eco de ésta noticia alguna de las más prestigiosas publicaciones ofreciéndome de paso como conejillo de indias para ayudar a fijar con nitidez los síntomas de manera que se pueda crear un protocolo de diagnóstico rápido y seguro, así como implicar a los laboratorios farmacéuticos en la búsqueda de la medicina que pueda curar esta extraña afección.

Agradezco de antemano vuestro apoyo.

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