ANTICONCEPCION

¡Dios mío! Qué manera de definir una situación de una manera tan simple y tan certera. Cuánto envidio tener una cabeza tan bien amueblada como la de Don Leopoldo. Leed veréis como no os decepciona…

 

Esta semana he viajado bastante. Me llevaron en coche de Sevilla a Mérida el primer día del debate sobre el Estado de  la Nación. Pedí que me pusieran la radio y oí una parte. El resto, lo he leído a trozos en los periódicos de los sitios donde he estado. O sea, no lo vi ni lo escuché de un tirón, con lo que es posible que alguna parte se me haya escapado.

 

Pero pienso que ya debería tener una idea bastante clara de lo que ocurrió, aunque me parece que no la tengo.

 

En primer lugar, me molesta que se diga quién ganó o quién perdió. He leído que ganó Zapatero (por lo menos, cuando le escuché por la radio, le interrumpían -supongo que los de su bando- con muchos aplausos en trozos del discurso cuya profundidad me había pasado desapercibida, pero que debían ser fundamentales, a juzgar por el entusiasmo que despertaban.

 

También he leído que ganó Rajoy y aunque no seguí su parte de modo tan completo, también supongo que los suyos le aplaudirían, convenientemente adoctrinados.

 

Lo que pasa es que me gustaría saber cuál es el estado de mi nación, porque, como ya he dicho alguna vez, a mí lo que me preocupa es mi nación y a estos chicos parece que lo que les preocupa son las elecciones europeas. Ya sé que luego les preocuparán las generales, las autonómicas y las de San Quirico, pero ahora estamos en las europeas.

 

Parece eso, cuando leo que “Zapatero sale vivo del debate de los cuatro millones de parados”. Y pienso que si ese era su objetivo, a los cuatro millones de parados les debe hacer mucha gracia el éxito personal de nuestro Presidente.

 

Leo que el citado Presidente dice que “el Gobierno hizo previsiones erróneas el año pasado”. Y ya está. Cualquiera se puede equivocar. Eso es verdad. Pero no sé si este mozo se da cuenta de que una equivocación suya equivale a mil mías. En otras palabras: que si él se equivoca -y por lo que parece, SE EQUIVOCA-  afecta a unos cuantos millones de españoles (unos 46) y si yo me equivoco –que ME EQUIVOCO- les afecta a los de mi familia y poco más.

 

Y, como los de mi familia y poco más, me conocen de sobra, ya no me hacen caso cuando hago previsiones. Lo cual sería un consejo muy bueno para todo español (los 46 millones): No hagáis ningún caso a lo que dice nuestro Presidente, porque, a efectos de no acertar, es del mismo nivel que Leopoldo Abadía.

 

Escuché al Presidente decir con voz profunda que, a pesar de lo que se ha avanzado en la educación de los chicos (o sea, de sus hijos y de mis nietos, porque a mis hijos, gracias a Dios, ya no les coge), “no acabamos de estar satisfechos” (me parece que la frase es textual y si no lo es, se aproxima mucho).

 

Y entonces viene la solución, lo que en términos científicos podríamos llamar el pack educativo, compuesto por tres elementos:

 

1. Un ordenador para cada chaval/chavala.

 

2. Una o varias pizarras digitales para cada escuela.

 

3. Una píldora del día después para toda niña a la que le apetezca acostarse con un mozo “sin consecuencias”, como parece que se dice ahora.

 

(Entre paréntesis, no sabéis lo que presumo cuando veo las doce consecuencias de mi matrimonio y las 38 consecuencias de los matrimonios de mis hijos.)

 

O sea, que ahora José Luis -permíteme que te tutee, Presidente, porque por la edad, podría ser tu padre- decide que nuestros hijos, con ordenador (ellos y ellas), una pizarra (ellos y ellas) y un par de píldoras en el bolsillo (ellas), darán un salto adelante en su educación.

 

¡Dios mío, este hombre empieza a ser peligroso! Este hombre va a  fabricar animalitos. Con ordenador y pizarra, pero animalitos, que serán incapaces de ver a una mujer como mujer o a un hombre como hombre. En la mujer verán a una moza como chisme para  pasárselo bien y en el hombre, a un mozo buscador de mozas para llevárselas a la cama.

 

Ya sé que soy muy simplón, pero esto del debate sobre el estado de la nación me ha dejado un poco preocupado.

 

No quiero que se repita aquello de “¡váyase, señor González!”. Pero, por favor, señor Zapatero, no nos estropee a los chavales. Que de aquí a unos años usted se irá a su casa, luego se hará mayor y le invitarán a dar conferencias. Y ya está. Y mientras tanto, muchos chicos y muchas chicas a las que usted habrá estropeado definitivamente, irán por ahí tirados por la calle, y nadie les pedirá que den una conferencia.

 

Quédese, señor Zapatero, o váyase. Haga lo que quiera. Pero no haga daño. Porque hasta ahora, las cosas que usted decía me las tomaba a broma, porque ya sé que no da usted ni una.

 

Pero lo de ahora, es más serio. Fíjese si es serio que hasta para presentar lo de la pildorita necesitó usted dos ministras. No un simple subsecretario (no sé si existen todavía). No. Dos ministras. La víspera del debate sobre el estado de mi nación. Debió ser para que no se llevase usted todos los aplausos y les quedase alguno a ellas, sobre todo a la de Igualdad, que no le aplaude nadie.

 

P.S.

 

Juan Fernando López Aguilar, ex Ministro, es un canario muy divertido, que habla inglés muy bien, que fue Ministro de Justicia, que luego se lo quitaron de encima mandándolo a Canarias a perder las elecciones, y ahora se va a Europa, a ver si las gana, es un hombre que tiene mucha gracia dibujando.

 

Mientras los españoles pensábamos que estos señores trabajaban, él hizo un dibujo en el que, mientras Zapatero saca conejos de dos chisteras, Rajoy pone cara de frustración y dice: “¡Lo ha vuelto a hacer! ¿Qué puedo hacer contra este tío?”

 

Pues a eso juegan estos chicos. A ganar, a sacar conejos de la chistera, a decir que darán 2.000 euros por coche, incluyendo en esa cifra el descuento de 1.000 que harán los fabricantes de coches, etc.

 

Y del estado de mi nación, ¿qué?

 

A ver si hay suerte y aparece la contestación en algún otro conejo de alguna otra chistera.

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