EL PAPA EN AFRICA

Como siempre el bueno de Don Damián, me manda sabrosos correos electrónicos. Estas lecturas abren espacios en nuestras estrechas mentes enfrascadas en la búsqueda de un bienestar inmediato…

 

S.O.S.: REHENES MEDIÁTICOS

JEAN DE DIEU TAGNE, Escolapio, máster en Biblia, jddtagne1@yahoo.fr

CAMERÚN.

 

ECLESALIA, 15/05/09.- Como camerunés, orgulloso de mi patria, me siento traicionado e insultado por estos hombres y mujeres mediáticos que han desviado mi atención sobre las cuestiones de Justicia y Reconciliación, a las que el Papa quiere invitar a África y al mundo.

El alboroto mediático sobre la utilización del preservativo, que ha acompañado al viaje de Benedicto XVI a África ha sido una maquinación organizada de golpe por los que saquean a África y quieren distraer la opinión pública cuando se quieren mostrar los verdaderos problemas. ¿Por qué distraer a África y al mundo con el preservativo, cuando el Papa llama a la Justicia y a la Reconciliación?

En un primer momento quise dejar pasar el problema, considerándolo como un malentendido cualquiera, pero la insistencia de los medios de comunicación, que han desviado la atención sobre este único punto, me condujo a la duda sobre las intenciones profundas de los autores de la manipulación.

Mirando de cerca, comprendí que no es solamente el Papa, sino que es también África y los africanos quienes somos analizados: todo se puede hacer para denigrar a África, para llamar la atención sobre problemas secundarios, cuando el Papa estudia la cuestión hasta el fondo. Los manipuladores han utilizado la más vieja técnica: separar extractos de su contexto original y después cargarles contenidos diferentes y erróneos; y manejarlos finalmente como palabras del Papa.

Pero los africanos se han dado cuenta y no cesan de reaccionar contra este acto de sabotaje, tejido de mentiras y manipulaciones de la opinión.

Es necesario volver al debate que interesa a los africanos:

1.Un error grave: el olvido del texto íntegro.

Una gran mayoría de los que censuran las afirmaciones del Papa ignora que respondía a la pregunta de un periodista. Retomamos aquí la pregunta y la respuesta.

P.- S.S., entre los numerosos males que afligen a África, hay uno muy particular, el de la difusión del SIDA. La posición de la Iglesia católica sobre la lucha contra el mismo es a menudo considerada como ineficaz y no realista. ¿Afrontará S.S. este tema en el transcurso de este viaje?

R.- “Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficaz, la más presente en el frente de lucha contra el SIDA es precisamente la Iglesia católica con sus movimientos, con sus diferentes realidades. Pienso en la Comunidad de San Egidio, que realiza tantas cosas de una manera visible e invisible también, en la lucha contra el SIDA; en los camilos; en todas las Hermanas que están a disposición de los enfermos… Yo diría que no se puede vencer este problema del SIDA únicamente con eslóganes publicitarios. Si no se pone el alma, si los africanos no se ayudan recíprocamente no puede resolverse este azote con la distribución de preservativos; al contrario, el riesgo está en que aumente el problema. La solución no puede encontrarse más que en un doble compromiso: primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que aporte una nueva manera de comportarse consigo mismo y con el otro; y en segundo lugar, una verdadera amistad recíproca, pero, sobre todo, para con las personas que sufren, la disponibilidad incluso con sacrificios y las renuncias personales para estar junto a los que sufren. Tales son los factores que ayudan, y contribuyen a progresos palpables. Yo diría, pues, esta doble fuerza de renovar al hombre interiormente, de dar una fuerza espiritual y humana para con su propio cuerpo y el del otro, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de estar presentes en los momentos y situaciones de prueba. Me parece que es la respuesta justa y es lo que hace la Iglesia, ofreciendo así una contribución muy grande e importante. Damos las gracias a cuantos lo hacen”. (Fuente: VIS).

2.- ¿Por qué se tiene tanto miedo cuando se quiere hablar de la justicia?

Al leer las reacciones de las grandes cadenas de comunicación he quedado estupefacto: es en verdad sorprendente que los propósitos o intenciones del Papa hayan suscitado más polémica en ciertos países extranjeros que en el continente.

Afortunadamente los africanos han percibido bien las astucias de los detractores del Papa y de África. Todo se ha hecho para desviar la atención de la opinión internacional sobre la cuestión de la Justicia y de la Reconciliación. La visita del Papa a África y su mensaje es un acto de coraje y de amor hacia la dignidad de los africanos. No puede pretenderse salvar a África con la publicidad de los preservativos. Nosotros, africanos, necesitamos que nos tengan un respeto, justicia y reconciliación.

El Papa quiere palpar los problemas que se quieren camuflar o disfrazar. ¿Cómo han olvidado tan deprisa que la enfermedad que más vidas siega en África es la malaria o paludismo y no el SIDA? ¿Por qué no trabajamos mucho más en la erradicación de la malaria en África? ¿Por qué no recordamos a las firmas farmacéuticas que retienen las patentes de invención para que hagan que los tratamientos estén al alcance de los bolsillos africanos? Pienso que “los grandes de este mundo” tienen miedo de lo que África puede llegar a ser con una población numerosa y fuerte. Se ignora que el preservativo, mucho anterior al SIDA, nació para el control de nacimientos, y consiguientemente de la población, y continúa jugando este papel, incluso protegiendo contra el SIDA. ¿Por qué no se hace un basto programa de cuidados a las víctimas del SIDA a precios razonables? Parece que la publicidad de la miseria africana consolaría a las masas desprovistas de los otros continentes. “Los grandes de este mundo” tienen miedo de no tener sitio donde puedan de vez en cuando desviar la atención de su propia población cuando exigen un mejor estar: es mejor hacer publicidad de los “sin papeles” que perecen en el Mediterráneo que hacer un reportaje serio sobre el saqueo del diamante, del oro, del petróleo y de otros recursos de los países africanos. ¿Podemos tener el valor y el coraje de remover los asuntos dolorosos, como la tentativa de sublevación de los jóvenes del Chad, que tuvo un resultado negativo a causa de la intervención del gobierno francés? ¿Podemos saber lo que pasó con las enfermeras búlgaras que estaban detenidas en Libia por haber inoculado el virus del SIDA a los niños?

Hace poco más de un año, cuando el presidente francés, en visita a Dakar, quiso dar sus lecciones en África, había olvidado por completo subrayar que su país forma parte de los que han arruinado el continente. Todas las potencias esclavizadoras y colonizadoras deben saber que el tiempo de la verdad, de la justicia y de la reconciliación ha llegado ya. Los africanos no necesitan potencias exteriores que tengan que comunicar al Papa lo que debe decir en África. Que los que cuidan de África reconozcan la esclavitud como un crimen contra la humanidad y paguen las reparaciones; que reconozcan la colonización como un crimen contra la dignidad humana y fuente del desequilibrio mundial.

¿Quieren ustedes saber de qué tiene necesidad África? No es de la publicidad de los que buscan prosperar y crecer, mostrando la miseria de los otros. África necesita un orden económico mundial justo; África necesita repatriamiento de los capitales que han se engullido en los banquetes extranjeros; África quiere que cese el mercado de armas que alimenta las guerras al olor de los petro-diamantes; África necesita que los mercenarios extranjeros, que desestabilizan los Estados, salgan de la sombra.

África quiere que las multinacionales practiquen un comercio justo, y que los bienes del suelo y del subsuelo beneficien a todos, comprendidos los propios niños que mueren en el sendero de la búsqueda de un mejor estar. El mensaje de África al mundo es el siguiente: Tengamos el coraje de aceptar la justicia y la reconciliación. No nos dejemos distraer por los que persiguen sus intereses inconfesables, usando y abusando de los africanos. El Papa ha ofrecido un instrumento de trabajo para la Justicia y la Reconciliación: inclinémonos ante este tema si tenemos valor para hacerlo.

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