don antonio algora

Os transcribo un post de uno de los blogs sobre Iglesia Católica más seguidos de la red, escrito por un tal Francisco José Fernández de la Cigoña. Lo hago por la curiosidad de saber cómo se vio a nuestro pueblo a través de la retransmisión por Televisión Española de la Misa dominical del pasado 19 de Abril. También juzga a nuestro obispo según su propia opinión (ahí ni entro ni salgo)…

La misa de ayer en TV2 del obispo de Ciudad Real

Don Antonio Algora, obispo hoy de Ciudad Real y antes de Teruel, es un aragonés nacido en 1940. Somos quintos aunque él sea cinco meses más joven que yo. Cumplirá pues este octubre 69 años

Es el último representante de unos obispos “sociales” que han dado un pésimo resultado: Gabino, Osés, Guix, Torija, Echarren, Setién, Iniesta, Sánchez… Llegó al episcopado (1985) cuando eso ya no se llevaba y, como tonto no es, disimuló sus querencias y no fue una calamidad para sus diócesis, la aragonesa y la manchega. Los “sociales” llevaban aneja otra característica con contadísimas excepciones. Eran sumamente antipáticos. Me dicen que no es el caso de Don Antonio.

Pese a sus inclinaciones le llegó la mitra y después tuvo un sorprendente traslado por lo escaso. De Teruel y Albarracín a Ciudad Real. No era evidentemente un premio. Amigo ideológico de su antecesor, Torija, ha seguido una línea continuista aunque más discreta. Con lo que quiero decir, mejor. Aunque sin exageraciones.

En la misa le vi mayor y como desganado. Celebró dignamente sin que apenas haya nada que destacar en la eucaristía. Un comentarista nos ha dicho que omitió el lavabo. Pensemos que se distrajo.

La homilía fue sosa y me sorprendió que, creo que en dos, dijera que la fe no era un conjunto de creencias. ¿Y yo que pensaba que sí? Un conjunto de creencias que Dios nos ha revelado y que por el don suyo de la gracia nos creemos. Sin tener que meter el dedo en el agujero de los clavos ni la mano en la herida del costado. Así no se cree por fe sino por comprobación. Que es distinto.

Claro que la fe nos implica después en las obras. En el modo de vivir. Pero eso no es la fe. Es la consecuencia de la fe. Pienso yo. Si estoy equivocado no faltará quien me corrija.

No quiero decir con esto que el obispo de Ciudad Real, en el caso de que yo estuviera en lo cierto, no sepa lo que es la fe. Seguro que lo sabe y que la tiene. Simplemente pienso que estuvo desafortunado en la expresión. Tal vez por mayor o por cansado ¿Qui lo sa?

También la misa me trajo a la mente la Memoria histórica. De la iglesia de Socuéllamos, no sabía yo que los habitantes de allí se llamaran socuellaminos, sólo queda su espléndida fábrica. Todo el contenido desapareció. Misteriosamente. En 1936. No sabemos si abducido por extraterrestres o si un cura con sotana vendió imágenes y retablos a unos americanos que pasaran por allí. Como de verdad hagan memoria histórica no van a salir nada bien parados.

Los socuellaminos después de aquella bárbara destrucción hicieron lo que pudieron y volvieron a estar Cristo, la Virgen y los Santos en la iglesia. No sé por qué me da que lo de antes era mejor. Aunque la piedad de los hijos de esta población en 1940 fuera la misma que en los siglos anteriores.

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