Me hago eco de una noticia aparecida en el blog de Pedro Fernández Barbadillo que me ha impactado. Leedlo a ver que os parece…

NIÑO PREMATURO

Así funcionan los hospitales en la civilizada Europa: unos médicos y enfermeras dejaron morir a un bebé prematuro porque nació dos días antes de lo que fijaban sus reglamentos.

Una noticia horrible:

Una madre inglesa vio a su hijo prematuro extremo morir en sus brazos sin asistencia médica alguna debido a que nació con 21 semanas y 5 días de gestación, dos días menos que el mínimo contemplado en los lineamientos sanitarios de Inglaterra.

Los médicos del James Paget Hospital de Norfolk ignoraron las súplicas de Sarah Capewell, quien en octubre del año pasado dio a luz a su hijo Jayden con unos cinco meses de gestación. Los médicos se negaron a asistir al bebé porque le faltaban dos días para cumplir con el requisito establecido en los lineamientos nacionales de la Asociación Británica de Medicina Perinatal, según los cuales debe ofrecerse asistencia solo a los niños que nazcan después de las 22 semanas de gestación.

Capewell declaró al Daily Mail que los médicos que la atendieron en el parto se negaron incluso a mirar al niño, que vivió por casi dos horas sin asistencia médica. El bebé respiraba sin ayuda, tenía fuertes latidos, movía brazos y piernas. Sin embargo, se negaron a trasladarlo a una unidad de cuidados especiales y le dijeron que habrían tratado de salvarlo si nacía dos días después.

“Cuando nació, sacó sus brazos y se impulsó con sus piernas”, recordó Capewell y narró que una obstetriz lo describió como un “pequeño luchador”.

“Yo llamaba a los doctores pero la obstetriz me dijo que no vendrían a ayudarme y tratara de disfrutar del tiempo con mi hijo, agregó.

Ella arropó a su bebé y le tomó fotos. El niño murió en sus brazos menos de dos horas después de nacer.

Durante el trabajo de parto no le suministraron inyecciones para contener el nacimiento o reforzar los pulmones del bebé, siempre por la misma razón: no tenía 22 semanas de gestación.

Los médicos le pidieron a Capewell, que ya había tenido cinco abortos espontáneos, que tratara este parto como una pérdida y no como un nacimiento. Tras la muerte de su hijo, Capewell sostuvo una fuerte discusión con el hospital por su derecho de recibir certificados de nacimiento y defunción de su hijo, para poder celebrar su funeral.

Ni un gesto de compasión.

¿No es esto un asesinato?

Por amistades sé que en muchos hospitales los pacientes, sobre todo madres, pueden recibir incluso insultos cuando contradicen los mandatos de la clase médica (y económica) que controla los hospitales. Una amiga, a la que los funcionarios médicos le habían pronosticado que su hijo ya estaba muerto, que iba a nacer muerto, que si nacía viviría sólo unas horas, que iba a ser un monstruo y que abortase, tuvo que soportar durante el parto las regañinas de las enfermeras. El niño tiene casi tres años y está perfecto. Sus padres lo consideran un milagro.
Pero este asunto en Norfolk lo supera todo.

Ésta es la sociedad solidaria, humanitaria, laica, avanzada y progresista. Eliminamos las bolsas de plástico, cuidamos a los perros abandonados, cambiamos el trazado de carreteras para no talar bosques, usamos energía limpia… pero dejamos morir a un bebé. ¿Y si ese niño hubiese sido el inventor de un tratamiento contra el cáncer?

Lo único positivo de esta noticia es que al menos la indiferencia de los médicos y las enfermeras todavía nos conmueve. TODAVÍA.

¿Os creéis que la promoción de la eutanasia es por amor al hombre? Al contrario. Leed lo que dicen los expertos:

Curar el cáncer se hace insostenible para sistemas sanitarios como el español, debido al elevado coste de los tratamientos y al creciente número de enfermos.

Pues eso: como la gente, que paga impuestos, vive mucho y cuesta más, pues…

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