Ah, cómo me gusta esto del internet, la posibilidad de publicar lo que te plazca en tiempo real y comodísimamente no tiene parangón en la historia. Hoy aprovecho este maravilloso y democrático medio para compartir con vosotros, desocupados lectores, un artículo que he leído esta mañana en el ABC… especialmente dedicado a aquellas personas que ven la eutanasia como algo bueno y deseable. La ciencia, una vez más viene a suscribir lo que ya muchos sabíamos, que el hecho de que estemos en este mundo tiene un sentido, y que las puertas de entrada y salida de la vida son asunto que tiene más que ver con lo trascendente que con lo práctico. Ahí va, como el caballo de copas…

LOGRAN COMUNICARSE CON PACIENTES EN ESTADO VEGETATIVO.

JOSÉ MANUEL NIEVES
Actualizado Jueves , 04-02-10 a las 16 : 08
En lo que sin duda parece una versión moderna de la película “Despertares”, un grupo de científicos británicos y belgas ha conseguido algo que parecía imposible: establecer una comunicación directa con el cerebro de personas en estado vegetativo y conseguir que éstas respondan mentalmente a sus preguntas. El espectacular logro ha sido posible gracias a un nuevo método de escaneo cerebral desarrollado por los investigadores. El trabajo acaba de publicarse en New England Journal of Medicine.
Cuando un daño cerebral severo (como el provocado por un accidente de tráfico) priva a una persona de la capacidad de comunicarse con los demás, el individuo queda literalmente aislado del mundo que le rodea. Incapaz de reaccionar ante ningún estímulo externo, médicos y familiares se han preguntado hasta ahora si en esos casos las personas siguen conservando la consciencia. Una situación sin duda angustiosa para las familias y que no permite (al no haber posibilidad de comunicación) que se administren los tratamientos adecuados en cada momento.
Sin embargo, un nuevo estudio acaba de demostrar que no todo está perdido. Y que la tecnología puede llegar hasta lo más profundo del cerebro de estas personas y permitir comunicarse con ellas. Los investigadores han conseguido, en efecto, que un hombre con daño cerebral severo pueda, monitorizando sus pensamientos, responder a toda una batería de preguntas sencillas.
Para conseguirlo, un equipo dirigido por Adrian Owen, neurocientífico de la Unidad de Ciencias Cerebrales de Cambridge, utilizaron imágenes por resonancia magnética (MRI) que mostraban, en tiempo real, la actividad cerebral de los pacientes ante determinados estímulos externos. Hace ya tres años que el mismo equipo publicó en Science un trabajo preliminar en el que, utilizando una técnica similar, consiguió establecer un contacto preliminar con un paciente en estado vegetativo.
Sin embargo, Owen y sus colegas han conseguido ahora llegar mucho más lejos. Lo primero que hicieron fue pedir a los pacientes en estado vegetativo (y a un grupo de voluntarios de control completamente sanos) que se imaginaran a sí mismos jugando al tenis. Al hacerlo, se activa en el cerebro una región determinada que controla los movimientos físicos. La zona cerebral activada aparecía coloreada en el escáner (a la izquierda en la imagen). Después pidieron a los pacientes (y a los voluntarios sanos) que se imaginaran a sí mismos recorriendo las habitaciones de su casa, lo cual activa otra área muy distinta del cerebro (a la derecha).
100% de los casosUna vez identificadas con precisión ambas zonas, los investigadores sometieron a los pacientes a una batería de preguntas. Para decir “sí”, debían imaginar que jugaban al tenis. Para decir “no” debían pensar que estaban en su casa. Así, comprobando cuál de las dos zonas cerebrales se activaba a cada pregunta, los científicos podrían identificar las respuestas positivas y negativas a las cuestiones que iban planteando.
Uno de los pacientes, un jóven de 22 años que lleva en estado vegetativo desde hace cinco, consiguió responder a seis preguntas diferentes utilizando el método descrito. El nombre del padre, si tenía o no hermanos… En el grupo de voluntarios sanos, sometidos exactamente al mismo proceso, el método funcionó en el 100% de los casos. El jóven en estado vegetativo contestó correctamente a las cinco primeras preguntas (por ejemplo, confirmó que su padre se llama Alexander) y no reaccionó ante la sexta. Los investigadores creen que pudo quedarse dormido o que, sencillamente, prefirió no responder.
“Nos quedamos asombrados cuando vimos los resultados de los escáneres y comprobamos que eran capacers de responder correctmente a las cuestiones que les planteábamos con sólo cambiar sus pensamientos”, afirma Owen. El neurocientífico cree que el método abre un camino hasta ahora inexistente y que puede contribuir, entre otras cosas, a la toma de decisiones sobre los tratamientos que se les aplican.
“Se podría preguntar a los pacientes si sienten algún dolor y entonces recetarle calmantes, o conocer su estado emocional”. Por no hablar, claro, de la posibilidad de contactar directamente con sus seres más queridos, que pensaban que los habían perdido para siempre.
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