Ya os lo anuncié en una entrada anterior de este blog, parece ser que ya se ha puesto fecha a la iniciación del proceso de beatificación de un mártir socuellamino.

Yo tengo el honor de disfrutar de una estrecha relación con los familiares de Cástor por lo que conozco algunos detalles de su carácter especial. Este joven fue asesinado en nuestra Guerra Civil de una manera muy cruel a pesar de lo cual me consta que su madre supo perdonar, decía que ella sabía el dolor que suponía la pérdida de un hijo y no quería que ninguna madre pasara lo que ella había pasado por lo que no acusó a los asesinos de su hijo. Esta heróica actitud contrasta con los que hoy, sin haber sufrido las dentelladas de la guera en primera persona, se dedican a reabrir y echar sal y vinagre en heridas que ya estaban cerradas y prácticamente curadas por el perdón y la reconciliación. Espero que el ejemplo de estos mártires deje como una triste anécdota a estos inconsciente que quieren volver al enfrentamiento entre hermanos.

Fachada del Seminario Conciliar de Madrid.

Ahora os transcribo el artículo que se publicaba en el nº 692 del ALFA Y OMEGA (suplemento de ABC) con la noticia de la apertura del proceso:

SEMINARISTAS MÁRTIRES DE MADRID. BUENOS AMIGOS DE CRISTO.

Fueron modelo de seminaristas y de jóvenes profundamente fieles a Jesucristo. Son los siete seminaristas que fueron martirizados al comienzo de la Guerra Civil, y cuya Causa -junto a la de dos familiares que decidieron acompañarlos al martirio, y otros dos seminaristas de otras diócesis- está próxima a ser introducida en la archidiócesis de Madrid

«El 18 de julio de 1936, estábamos comiendo en el seminario de Madrid. Bajó el portero para decirnos que estaban las turbas para apoderarse del seminario. Enseguida nos fuimos a la capilla a consumir las Sagradas Especies; y, vestidos de paisano, tuvimos que salir por la puerta posterior que había en la huerta del seminario. Nos separamos, y cada uno se fue a su casa. Al día siguiente, el domingo 19 de julio, llamé al seminario preguntando si podía ir a celebrar la Santa Misa, y me contestó un miliciano diciendo que me iba a escabechar»: éste es el relato de uno de los testigos que estuvieron presentes en el seminario de Madrid y que recoge José Francisco Guijarro en su libro Persecución religiosa y Guerra Civil. La Iglesia en Madrid, 1936-1939 (ed. La Esfera de los Libros). Fue sólo el comienzo; en los primeros días de la contienda española, fueron 7 los seminaristas de Madrid que recibieron el martirio; además de ellos, murieron otros dos seminaristas de otras diócesis que estaban en la capital por esas fechas; y otros dos familiares de dos de ellos, que les acompañaron al martirio.
La introducción de la Causa de canonización de estas once personas se realizará próximamente en la Archidiócesis de Madrid, gracias al trabajo de su postulador, padre Miguel C. Vivancos Gómez, O.S.B., y de don Francisco Javier Real y el padre redentorista Antonio Manuel Quesada. El padre Vivancos ha escrito una breve relación de las circunstancias en las que encontraron el martirio, y que reproducimos junto a estas líneas.

J.L.V.D-M.

Ignacio Aláez Vaquero

El 9 de noviembre de 1936, nueve milicianos fueron a detener a su padre, denunciado por un familiar. Preguntaron a Ignacio por qué no se había incorporado a filas, y contestó que era estudiante y se preparaba al sacerdocio, por lo que también se lo llevaron. Fue asesinado junto con su padre esa misma tarde junto al cementerio de Fuencarral.

Pablo Chomón Pardo

Junto con su tío, Julio Pardo Pernía -confesor de las Hermanas Hospitalarias de Ciempozuelos-, fue asesinado en el kilómetro 5 de la carretera de Torrejón, en el término municipal de Valdemoro. Se sabe que cuando los milicianos fueron a detener a su tío sacerdote, Pablo decidió no separarse de él y correr su misma suerte.

Antonio Moralejo Fernández-Shaw

Al estallar la persecución religiosa, quiso evitar la profanación de la iglesia del Carmen. El 28 de septiembre de 1936, los milicianos fueron a detenerlo a casa de sus padres. Su padre, Liberato Moralejo Juan, quiso evitar su detención y, al no conseguirlo, decidió acompañar a su hijo y correr su misma suerte. Ambos fueron conducidos a la cárcel Modelo, y el 7 o el 8 de noviembre fueron asesinados en Paracuellos.

Jesús Sánchez Fernández-Yáñez

En el domicilio familiar, le sorprendió la persecución religiosa, que pudo esquivar hasta mediados de septiembre de 1936. Sin embargo, fue denunciado por algunos vecinos y conducido a la checa de Fomento, siendo martirizado a las pocas horas. Su cadáver apareció el día siguiente en el barrio de la China.

Miguel Talavera Sevilla

Natural de Boadilla del Monte, al estallar la persecución se encontraba en su pueblo. El 7 de octubre de 1936, unos miembros del Comité de Radio Comunista Puerta del Ángel llegaron a su casa y se lo llevaron, no habiendo aparecido nunca su cadáver.

Ángel Trapero Sánchez-Real

Con trece años, Ángel se trasladó al seminario de Madrid. Sus notas fueron siempre excelentes. El 11 de octubre de 1936, Ángel fue detenido y llevado a la cárcel de Porlier, hasta que el 9 de noviembre fue fusilado junto a las tapias del cementerio de la Almudena.

Cástor Zarco García

El 6 de junio de 1936, fue ordenado subdiácono. Comenzada la Guerra Civil, fue movilizado y enrolado en la Brigada de El Campesino. Estaba hospitalizado en Alcalá de Henares cuando fue reconocido y delatado como seminarista por algunos paisanos suyos, siendo fusilado en septiembre de 1937. Algunos testigos afirman que fue obligado a cavar su propia tumba.

Mariano Arrizabalaga Español

En 1928, ingresó en el seminario de Comillas (Cantabria). Con motivo de las vacaciones de verano, Mariano se trasladó a Madrid, donde vivía su familia. Fue detenido junto a su hermano Rafael y un cuñado. Fueron asesinados en Torrejón y sepultados en Paracuellos.

Ramón Ruiz Pérez

En 1925, ingresó en el seminario de Jaén, pero pasó en 1929 al de Toledo. La persecución religiosa le sorprendió en su pueblo, adonde había ido a pasar las vacaciones. Detenido y sometido a diversas torturas, fue subido a un tren con dirección a la prisión de Alcalá de Henares. Al llegar a Villaverde, el tren fue desviado por jóvenes libertarios, y fueron asesinados casi todos los viajeros del tren de Jaén, Ramón entre ellos.

Julio Pardo Pernía y Liberato Moralejo Juan

Ya hemos hecho referencia a los dos al hablar, respectivamente, de su sobrino Pablo Chomón Pardo y de su hijo Antonio Moralejo Fernández-Shaw.

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