Empezamos a percibir ya en nuestro entorno los frutos del “progrelativismo” idiotizante, y es que en esta sociedad hay mucho tonto suelto, pero no el tonto inofensivo tipo Forrest Gump si no de esos a los que mi padre alude con la expresión: “tonto, pero jode”. No entiendo el absurdo encono en contra de nuestras tradiciones seculares, no veo por ningún lado el daño moral que puede recibir un niño por ver a un recién nacido en un pesebre, o que complejo puede coger porque lo vistan de pastorcito. Ahora, eso sí, el día de Halloween*, es obligatorio que todos los niños vayan a la escuela vestidos de adefesio. No estoy en contra del sano respeto a la diferencia, no se puede obligar a nadie a creer en Dios, ni a asistir obligatoriamente a clase de religión, el que no quiera que no pase, pero otra muy distinta es prohibir a todo el colegio poner un inofensivo belén, esto último sólo lo puede pedir un idiota.

Después de prohibir la Navidad nos enfrentaremos al absurdo de no saber cómo llenar ese vacío, y así, en este orden de cosas, tenemos que aguantar oír sandeces como el bautizo laico, la fiesta del solsticio de invierno, etc. Le preguntaremos a nuestros infantes: ¿niño, tú cómo quieres tomar la comunión, por la Iglesia o por lo civil? A esto se refería el Papa de una manera muy acertada cuando decía aquello de la “dictadura del relativismo”. Nos van a poner a todos a andar con el paso cambiado, sí o sí, que a estos se les da muy bien legislar prohibiciones por doquier. Lo expresó de una manera genial Carlos Herrera: “soy católico, de derechas, fumo puros y me gustan los toros así que me tengo que exiliar de España”. Pues yo remedando a Groucho os digo: si esto sigue así, por favor, que paren España que me bajo…

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http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=11495

*¡Pero qué hortera es copiar tradiciones sin ton ni son, simplemente por haber visto una película!

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