Mapa de Wisconsin.

Los católicos norteamericanos están entusiasmados: ya tienen una aparición mariana reconocida oficialmente por la Iglesia en Estados Unidos. Sucedió 328 años más tarde que la aparición de la Virgen de Guadalupe al indio Juan Diego en México (en 1531), y la vidente de hecho no era estadounidense, sino una humilde inmigrante belga que sólo llevaba cuatro años en Estados Unidos y no hablaba inglés, pero a nadie le importa: David Laurin Ricken, el obispo de Green Bay (Wisconsin) ha decretado la autenticidad de las apariciones de la Virgen a Adele Brise en 1859, y con ello la Iglesia Católica reconoce por primera vez una aparición mariana en el país. Eso también ayuda a muchos católicos a quitarse el mal sabor de dos apariciones que la Iglesia ha declarado oficialmente ser falsas: las de Necedah (de 1949, también en Wisconsin) y las de Bayside (1968, en Nueva York).

La aparición de Champion, que tuvo lugar un año después de los sucesos de Lourdes, es peculiar por su mensaje a la vidente. No pidió que se construyera una iglesia (como sí sucedió en Lourdes o en Laus en el siglo XVII, aparición aprobada en 2008) ni se limitó a llamar a la conversión, sino que pidió a la joven Adele: “reúne a los niños de este país salvaje y enséñales lo que deben saber para la salvación”. Y más concreto aún: “enséñales con sus catecismos, cómo hacer la señal de la Cruz y cómo acercarse a los sacramentos; eso es lo que deseo que hagas. Vete y no tengas miedo, yo te ayudaré”.

La Virgen, contra la crisis en la catequesis 

Karen Tipps, que con su esposo Steve hace 18 años que cuida como voluntaria el Santuario de Nuestra Señora del Buen Socorro, en el lugar de las apariciones, piensa que es voluntad de Dios que la aprobación de la Iglesia llegue justo ahora, porque hay, dice, “una crisis en la catequesis” y “el mensaje es para estos días”. “Reunir a los niños, enseñarles su catecismo, enseñarles la fe, es lo que necesitamos hacer, porque no les estamos dando la sustancia de su fe. Por eso está sucediendo ahora y por eso el obispo Ricken fue traído aquí”, declaró Tipps en agencias católicas norteamericanas.

Al contrario que algunos casos modernos que no tienen aprobación eclesial y suman larguísimos mensajes a lo largo de numerosísimas apariciones, el mensaje de Champion es muy sencillo y corto: hubo sólo tres apariciones, y un mensaje sólo en la última

Los hechos 

Adele Brise llegó a Estados Unidos en 1855 con sus padres y sus tres hermanos. Ella tenía 24 años. En Bélgica había querido ser religiosa, pero la pobreza y inmigración lo habían impedido. Se establecieron en Wisconsin, una zona boscosa a la que llegaban muchos pioneros belgas para las áreas rurales, pero casi sin atención religiosa: durante mucho tiempo hubo un solo cura para medio estado.

Un día a principios de octubre de 1859, llevando grano al molino, Adele vio una dama vestida en un blanco brillante, con una cinta dorada en la cintura y una corona de estrellas en la cabeza. Estaba de pie entre dos árboles. Adele se asustó y quedó quieta un rato contemplándola. Al cabo de unos minutos, la imagen desapareció lentamente dejando una nube blanca.

Unos días después, el 9 de octubre de 1859, domingo, Adele acudía a misa con una vecina y su hermana Isabel, recorriendo la misma ruta. Al llegar a los árboles, volvió a ver la dama de blanco entre ellos. Pero ella siguió su camino, en la iglesia habló con el sacerdote, y él le dijo que si se trataba de un mensajero celestial volvería a verlo, y podría preguntarle quién era.

Según el resumen publicado en la web del santuario, cuando Adele y sus acompañantes volvían a casa por el mismo camino, la dama de blanco volvió a aparecer. Sólo Adele la veía, y le preguntó:

– En nombre de Dios, ¿quién eres y qué quieres de mi?  

– Soy la Reina del Cielo que reza por la conversión de los pecadores, y deseo que hagas lo mismo. Has recibido la Sagrada Comunión esta mañana y eso está bien. Pero debes hacer más. Haz una confesión general y ofrece la Comunión por la conversión de los pecadores. Si no se convierten y hacen penitencia, mi Hijo se verá obligado a castigarles.

– Adele, ¿quién es? ¿Por qué no podemos verla como tú? – se quejaban las acompañantes de Adele

– Arrodillaos, la Dama dice que es la Reina del Cielo.

– Bienaventurados los que creen sin ver -dijo la Dama mirándolas con amabilidad. Y luego se dirigió a Adele: “¿Qué haces aquí ociosa mientras tus compañeras trabajan en la viña de mi Hijo?”

– ¿Qué más puedo hacer, querida Señora?- preguntó Adele

– Reúne a los niños de este país salvaje y enséñales lo que deberían saber para salvarse.

– ¿Pero cómo les enseñaré yo, que sé tan poco? 

– Enséñales su catecismo, cómo signarse con el signo de la cruz, y cómo acercarse a los sacramentos; esto es lo que deseo que hagas. Ve y no temas nada. Yo te ayudaré.

Ese es todo el texto del mensaje: conversión, confesión, comunión, arrepentimiento y penitencia, enseñar a los niños lo necesario para salvarse, catecismo, hacer la señal de la cruz, acercarse a los sacramentos, y no tener miedo.

Para saber más: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=12635&esd=1

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