Hace un par de meses recibí este comentario en el blog, por su interés lo publico íntegramente, así como también la respuesta al mismo:

COMENTARIO:

No es católico atizar la dialéctica guerracivilista, ni siquiera desde la posición de víctima. Tener fe incluye comprender que Dios permite cosas incomprensibles para el hombre. Combatirlas, sí, pero no como se combate en el mundo. ¿Arengas? ¿Demostraciones de fuerza a lo “revolución cultural”? ¿Es católico posicionarte en la puerta del sol para rezar bien a la vista? Dios sabe cuándo y cómo rezas, y no necesita verte por la tele rezando entre turbas demoníacas. Eres católico, amigo, ¿qué coño esperabas?: estás en el mundo pero no eres del mundo, así que no te alteres más de la cuenta. Te matan, ¿y qué? El cielo te espera, ¿no?, y con el martirio además te quitas purgatorio. Ya ves, todo ventajas. ¿Tenemos fe suficiente o no? Recemos para tener más fe, y no por una ley o por un concordato o por una subvención. A Dios, creo, le importa un carajo la subvención y la ley y todo lo demás. Con un ligero aletear de su voluntad podría evitar todo lo que a nosotros nos disgusta, y no lo hace. ¿Sorprendido?

Dime: ¿Qué tragedia hay en que al papa le llamen nazi, comparado con que en el mundo mueran cuarenta mil niños al día por falta de todo?¿Acaso Dios no permite hambrunas donde millones mueren?¿Acaso no permite que nazcan millones para morir de hambre?¿Y acaso el colegio de cardenales no sabía que estaba eligiendo a un papa que había pasado por las juventudes nacionalsocialistas, y que había participado en la guerra del lado del demonio? ¿O me equivoco y acaso el demonio estaba del lado de los buenos? ¿No fue el papa el primer jefe de estado extranjero que reconoció legítimamente el Tercer Reich? ¿Y no es Mussolini quien concedió al  Vaticano la consideración de Estado? ¿Puede ver alguien a Mussolini como un cruzado por la fe?¿Acaso alguien puede creer que el cielo tiene algo que ver con coronaciones de reyes? Hay apariciones que lo dicen, ¿y qué?¿Debemos creernos todo lo que dicen las apariciones?¿Seguimos en la Edad de Piedra?¿Cómo crees que Dios, por muchas apariciones que digan lo contrario, vio que la Iglesia, SU Iglesia, no se pusiera más del lado de las víctimas en el genocidio sólo por temor a que el comunismo, que era el demonio, avanzase?¿Y que el Vaticano participase en la ruta de las ratas por la que miles de nazis escaparon de la justicia?¿Y cómo crees que vio que el próximo San Juan Pablo II, hombre excelente, héroe, mártir casi, desmontase la naciente teología de la liberación sólo por el temor a que el comunismo, que era del demonio, avanzase de nuevo? ¿No predicaban el compromiso con los débiles, como Jesús? ¿Cuántos murieron desde entonces por la explotación multinacional, cuántos indígenas se quedaron sin tierras? ¿Alguien puede estar tranquilo con las fotos de los papas sonriendo al lado de dictadores totalitarios? Dios permitió a los Borgia. Dios permite muchas cosas.

Lo que trato de decir es que nada es tan sencillo como parece, y conviene crecer en la fe y no quedarse en las consignas infantiles. Todo pasa, amigo, nada te turbe, porque tener fe incluye no dejarte llevar de la pasión del mundo. Trabaja, respeta el valor del silencio, sé consciente de lo que la vida es en realidad y no te preocupes del resto. El demonio está instalado en el corazón del hombre desde el principio de los tiempos, y eso hay pocas cosas que el hombre, por bueno que sea, o por romero, pueda hacer para evitarlo.

 

El demonio existe aún porque Dios, el pobre, sólo sabe amar. ¿Será la Iglesia tan amable de enseñarle a odiar? Inventemos el Islam, entonces.

 

En fin, Dios hará sólo si quiere hacer, cómo y cuándo quiera hacerlo. Tener fe es confiar en que todo saldrá como Dios quiera que salga. Incluso una guerra. Incluso un genocidio.

Incluso el mismo infierno en la tierra.

 

Estimado amigo “anónimo católico”,

Me siento alagado por haber atraído tu atención. Una de las razones por las que decidí publicar este blog fue suscitar diálogos alrededor de la fe. Razonas y presentas muchos y muy diversos argumentos. Reconozco que algunas cosas que dices no acabo de entenderlas bien. No sé si has escrito este comentario esperando una respuesta, aunque no sea así me gustaría hacerlo. Perdona si no soy ordenado:

Entono el mea culpa, mi blog adolece de utilizar muchas veces un tono que tu llamas guerracivilista. Es cierto, después de escribir, cuando ha pasado algún tiempo veo que quizá proyecto una imagen un tanto crispada, esto es así porque muchas veces escribo a golpe de indignación, en medio de un cabreo tremendo por lo que veo a mi alrededor. Pero está bien, intentaré enmendarme.

 Me llama la atención que te moleste que la gente exteriorice sus sentimientos religiosos públicamente, pero, ¿no toman la calle los gays, los obreros, e incluso los forofos del fútbol?… no veo qué tiene de malo el hecho de que alguien rece en la calle, y menos comprendo que eso provoque la ira y la violencia de otras personas.

Llamas nazi al papa sin pararte a informarte a fondo sobre el tema, ¿tú crees que todos los que formaban el ejército rojo en la guerra civil española eran marxistas? Y lo mismo ocurrió en la zona nacionalista. Todos los jóvenes fueron obligados a alistarse e ir a la guerra o habrían sido fusilados, así mismo ocurrió en la Alemania de la II Guerra Mundial, Ratzinger era apenas un adolescente de 14 años cuando fue llamado a filas junto a toda su generación… 

“…Hasta 1939 ningún seminarista había entrado en las Juventudes Hitlerianas. Pero el régimen exigió a partir de marzo la afiliación obligatoria. Hasta octubre, la dirección del Seminario se negó, pero luego no pudo impedir el inscribirlos. Así le sucedió también a Joseph Ratzinger, a sus 14 años. Un testigo relata (según el Frankfurter Allgemeine Zeitung) que los seminaristas eran una “provocación” para los nazis: se los consideraba sospechosos de estar en contra del régimen. En un escrito del Ministerio de Educación se lee que la pertenencia obligatoria a las Juventudes Hitlerianas “no garantiza que los seminaristas realmente se hayan incorporado a la comunidad nacionalsocialista de los pueblos”.

A los 16 años, fue llamado a filas, como tantos jóvenes de las Juventudes hitlerianas que al final de la guerra fueron militarizados (los llamados Flakhelfer: ayudantes de artillería antiaérea) y se lo destinó a la protección de la fábrica de BMW en Traunstein, en las afueras de Múnich, ciudad que fue bombardeada masivamente. Prestó servicio entre abril de 1943 y septiembre de 1944. En este tiempo asistió al instituto de segunda enseñanza “Maximiliansgymnasium”. A las preguntas de un superior, contestó que quería ser sacerdote. Estuvo luego, tras la instrucción básica, destinado en Austria, concretamente en la protección anti-tanque.

En 1944 comenzó su entrenamiento básico en Hungría, tomó parte en el “Reichsarbeitsdienst” que era un servicio de estrategia nazi, donde él, junto con otros compañeros, construyeron sistemas para cerrar el paso a diferentes tanques de guerra. Ratzinger desertó en los últimos días de la guerra, pero fue hecho prisionero por soldados aliados en un campo cerca de Ulm en 1945…”

Wikipedia

Dices que las apariciones sólo las creen quienes aún viven en la Edad de Piedra. Te invito a leer esta cita de Jean Prieur aunque es larga no tiene desperdicio, todo lo que dice lo suscribo totalmente:

”… cuando todo se haya desmitificado, desacralizado, esterilizado, cuando con todo cuidado se haya cerrado un cielo «donde por otra parte no hay nada ni nadie», ya no quedará del cristianismo sino una actividad social, mucho menos eficaz que la de los sindicatos y que siempre será sospechosa; solo quedará una filosofía que otros filósofos, mejor formados, podrán siempre impugnar y combatir. Solo quedarán esas revistas con hermosas fotos, hermosas encuadernaciones en colores que traten de los asuntos de este mundo con menos competencia y valor que los que se dedican a este oficio.

A los que tienen sed de sobrenatural y de supervivencia, y son muchos, no les quedará sino volverse hacia las doctrinas orientales, aparejadas con todos los prestigios del exotismo, hacia las ciencias ocultas que representan el aspecto material (¡y qué lucrativo para aquellos y aquellas que las practican!) de las realidades invisibles.

Son miles de personas de buena voluntad las que, decepcionadas por un cristianismo que reniega de sí mismo y que renuncia a sí mismo, se vuelven hacia el Zen, mientras apóstoles con vestidos de azafrán desembarcan en nuestras puertos, perdón: en nuestros aeropuertos; Occidente se ha convertido en tierra de misión. Durante este tiempo, ¡cuántas iglesias en el campo están en venta! La apertura al mundo no habrá convertido al mundo y cristianos avergonzados andarán errantes por santuarios despoblados.

Arrojad lo sobrenatural de los Evangelios: solo quedará la historia de un agitador religioso, condenado a la vez por los sacerdotes de su país y por la potencia ocupante, historia tan insignificante que los historiadores latinos y judíos del siglo I no consideraron necesario hablar de ella, admitiendo que la conocían.

¿Qué queda de ese libro sagrado cuando se han sacado de él los ángeles y los demonios, las apariciones, las visiones, los éxtasis, las predicciones y los milagros?

¡Desafortunados milagros! no tienen buena prensa en la hora actual. Antiguamente, eran atacados por los materialistas, hoy son algunos teólogos los que dirigen el ataque. Lo mismo que ya no es necesario tener voz para hacer una carrera de cantante, tampoco es necesario creer en Jesucristo para hacer una carrera de teología. Es más bien un handicap, porque no se hablará ni de tu persona ni de tus libros… ( ) …El que rechaza la existencia de los espíritus debe, en buena lógica, rechazar también la existencia de los ángeles. El que rechaza la existencia de los espíritus no puede admitir la vida después de la muerte, puesto que los espíritus de hoy son los hombres de ayer. Y los hombres de hoy serán los espíritus de mañana. Ni espíritus, ni ángeles, ni resurrección: hay una relación muy profunda entre estas tres negaciones. Y el que niega la existencia de los espíritus, de los milagros, de los ángeles, de la inmortalidad, termina negando pura y simplemente la existencia objetiva de Cristo… ( ) …Un sacerdote que se prodigaba en los salones y en las mesas redondas mundanas y televisadas, declaraba en sus conferencias: «No es importante que Cristo haya existido históricamente…( ) …En cuanto al teólogo protestante en que él se inspiraba, su pensamiento se resume así: Jesús no existió realmente. Su vida parece construida de tal manera para ser admirable que solo puede tratarse de un espejismo, de un fantástico sueño de la fe. Su vida es una leyenda demasiado bella, demasiado extraordinaria para ser verdadera. Esta leyenda fue inspirada por Dios a los que se llama los apóstoles: a Pedro, a Pablo, a Juan.

El Evangelio es una alegoría de cuentos alegóricos. El Evangelio es un mito del que Dios se sirvió en el siglo I porque los hombres de aquel tiempo no comprendían otro lenguaje. El mito del Mesías, el mito del Hijo de Dios que se sacrifica para redimir a los hombres, el mito del Salvador que muere para borrar los pecados eran lo que mejor se adaptaba a la situación mental de la época. En resumen, Jesús no existió realmente, pero sin embargo fue enviado por Dios bajo la forma de una leyenda… ( ) … Fue Dios quien imaginó a Cristo y el que lo envió a los hombres bajo la forma de esta hermosa ficción. Cuando se han abandonado los milagros, los sueños, las apariciones, las profecías, los mensajes, los éxtasis, todas las  incursiones del mundo invisible, ¿qué queda? Un Dios incoloro, muy lejano, muy solo en un cielo donde no hay ni Cristo, ni ángeles, ni santos, ni resucitados. En definitiva, ese Dios separado, alejado, abstracto, también es negado…”

También acusas muy duramente a la Iglesia, habría que matizar muchísimo y hacer un examen en profundidad de cada uno de los tema que sacas a colación. Te sorprenderían las conclusiones que saldrían de un análisis neutral y serio. Un análisis que tuviera en cuenta el contexto histórico de cada episodio, te darías cuenta que muchas de esas supuestas páginas negras no son sino grandes calumnias repetidas automáticamente por sectores enemigos acérrimos de la Iglesia que quieren hacer realidad la máxima de Goebbels: ” una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad.”

Pero aún así está claro que la Iglesia no es perfecta, han existido y existen deficiencias, pero no tantas como arguyen sus detractores. Habría que subrayar que la Iglesia es la única institución donde la crítica nace siempre de dentro y termina asumiéndose en concilios y reformas parciales.

Para mí la forma correcta de posicionarse frente a estos pequeños y grandes pecados de nuestra Iglesia debería ser similar a la que adopta un hijo respecto a los defectos de una madre. No obstante creo firmemente que el Espíritu Santo siempre ha estado presente en la historia de la barca de Pedro. Hasta en sus periodos más oscuros, el testigo del mensaje del Evangelio ha pasado de una generación a la siguiente. Más sangrante aún es para mí ver como personas que se autocalifican como católicos olvidan los enormes servicios que la Iglesia católica ha brindado a la humanidad.

Luego dices que no podemos cambiar nada, sostienes una especie de creencia en la predestinación parecida a la de los luteranos. No creemos lo mismo los católicos, aunque no de una manera absoluta (estamos limitados por muchas circunstancias) tenemos libre albedrío, y a través de nuestra voluntad e iniciativa podemos claramente cambiar el mundo. Muchas cosas increíbles se han conseguido solamente con ayuno y oración. Siempre invitados a las buenas acciones por Dios es el hombre el que al fin decide lo que hace o no hace. Dios respeta exquisitamente nuestra libertad, y este respeto llega a tal extremo que tristemente algunos hombres acaban entregándose al mal y perdiendo su alma. No, no somos marionetas del destino.

         Y para acabar, me gustaría citar a Chesterton:

“En cuanto el hombre deja de estirar del hilo en contra de la Iglesia católica, nota un tirón hacia ella; en cuanto deja de abuchearla, empieza a escucharla con deleite; en cuanto intenta ser ecuánime en cuanto a ella se refiere, comienza a sentirse orgulloso de ella. Ahora bien, cuando el afecto sobrepasa un determinado punto, empieza a adquirir el aspecto de la grandeza trágica y amenazadora de los grandes amores”

Querido amigo “anónimo católico”, me he dejado muchas cosas en el tintero, pero no quiero ser demasiado pesado, no abandones la búsqueda de la verdad, no desesperes en la persecución de sentido, la fe católica no puede ser abarcada solamente con la razón pero eso no quiere decir que no sea razonable. Abandona el abucheo, juzga con ecuanimidad y pronto estarás remando en la dirección adecuada. No olvides que se nos ha dicho: quien no recoge conmigo, desparrama…

Recibe un sincero y afectuoso saludo de Juanjo Romero.

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