De vez en cuando, pero cada vez con más frecuencia, me encuentro con los padres de un adolescente angustiados por el comportamiento y el rendimiento académico de su hijo y que buscan ayuda. Por lo general han probado todo, castigos, incentivos, charlas… pero todo parece infructuoso y el problema continúa. Así que, por si pudiera serviros de ayuda me gustaría hacer aquí una humilde aportación. Solo se trata de una visión personal hecha desde una perspectiva subjetiva y que habría que interpretar viendo cada caso en particular.

En general, en las conversaciones de bar todo el mundo coincide en que falta mano dura y disciplina, una solución que en principio parece evidente pero que por experiencia he comprobado que suele dar el resultado contrario al pretendido. Y voy a intentar explicar por qué. A veces parece que queremos convertir la educación en una especie de comercio, en una transacción sujeta a una compleja legislación de premios y castigos, la táctica del palo y la zanahoria: si sacas sobresaliente te compro la moto y si suspendes te dejo todo el verano sin ir a la piscina, para que el chico vea que los actos tienen consecuencias.

Hemos llegado al punto en que el sentido de las temidas notas o calificaciones se ha corrompido. En realidad las notas sólo deberían ser un indicador, como la aguja de la gasolina de un coche, que nos informa si el aprendizaje va por buen camino. Pero esto, que sólo debería tener un valor informativo, se ha convertido en objetivo y todo el trabajo se confunde. Y así el alumno se acaba especializando en ser un buen ‘hacedor de exámenes’ en vez de ser un buen ‘aprendedor’. Las cosas hay que hacerlas porque están bien o están mal, no porque vayamos a recibir un regalo por hacerlas o un castigo por no hacerlas. A lo mejor en nuestra familia no tenemos dinero para comprar la moto, pero igualmente el chico deberá estudiar porque estudiar es bueno en sí.

Por otra parte, el verdadero aprendizaje siempre va unido a una experiencia emocional. Fijémonos en nosotros mismos, estoy convencido de que hemos olvidado más del 90% de todo lo que estudiamos en el colegio y de lo poco que nos acordamos es porque en la actividad pusimos toda nuestra ilusión e iniciativa. Además estoy seguro de que el profesor con el trabajamos nos caía bien, era capaz de que sintiéramos que le importábamos y sentíamos su afecto. Esto es así, está incluso comprobado científicamente: se aprende mucho más y mejor si el alumno se siente apreciado por el profesor.

Y me gustaría ilustrar mis tesis con un caso real que conocí en el pasado: unos padres estaban agobiados, habían probado todo con un hijo, pongamos que se llamaba José, al que no lograban encauzar: malas notas, cambios de colegio, profesores particulares, castigos, etc… La situación se alargaba en el tiempo y no se veía una solución, estaban realmente desesperados. Un día, el padre después de darle muchas vueltas a la cabeza se dio cuenta de que en realidad, ellos nunca habían confiado en ese hijo, no creían en él. Entonces cambiaron la actitud totalmente, cesaron las regañinas y hablaron tranquilamente con su hijo: “José, queremos que sepas que confiamos totalmente en ti. Te vamos a dejar tranquilo, se acabaron los reproches, vamos a dejarte un tiempo, pongamos seis meses, para que puedas reflexionar tranquilamente sobre lo que quieres hacer con tu vida. Y queremos que sepas que cuando hayas tomado una decisión sobre tu futuro, sea la que sea, vas a tener nuestro apoyo incondicional”. Y he aquí que el chico así lo hizo, estuvo seis meses pensando lo que quería hacer, buscando información, hablando con personas que le pudieran orientar, etc… al final decidió meterse en el ejército y resultó que ha sido un militar excepcional que ha ascendido rápidamente y, lo más importante, es feliz.

Así que atención, en primerísimo lugar vuestro hijo debe sentirse querido y apoyado INCONDICIONALMENTE, aunque saque malas notas, tenéis que dejárselo claro. No le echéis en cara sus defectos, él ya los conoce. Hacedle comprender que le queréis y le querréis siempre, con defectos o sin ellos, que haga lo que haga no perderá vuestro amor. Eso, lejos de empujarle al mal camino, le dará fuerza para construir su personalidad, para convertirse en un hombre. Con reproches lo más probable es que multipliques su amargura y le hagas empecinarse en sus defectos. Vuestro hijo debe conocer que esos fallos suyos os hacen sufrir, pero también debe saber que lo queréis lo suficiente como para sufrir por él todo lo que sea necesario. Y nunca le paséis la factura por ese amor. Lo hacéis porque sois padres, no como gesto de magnanimidad.

Pero, ¿y si la técnica del amor termina fallando?, también puede pasar, la ingratitud es parte de la condición humana, pero al menos habremos cumplido con nuestro deber. En todo caso, es seguro que por el camino de los reproches no llegaremos a buen puerto.

Un Macguffin es una expresión acuñada por Alfred Hitchcock que se refiere a una excusa argumental en un guión cinematográfico que sirve como motivación a los personajes y hace que la trama avance, pero que en realidad carece de relevancia por sí misma. En cierto modo desvía nuestra atención del verdadero meollo de la historia, quita presión, entretiene y además sirve, digamos, de relleno.

Pero ahora hablaré de otro tema. Estamos en el mayor interludio sin fiestas en el calendario local. Atrás quedan los carnavales y la Semana Santa y todavía nos queda trecho hasta la ansiada Romería de San Isidro. Como ayuda para eludir el aburrimiento compartiré con usted, desocupado lector, algunas ofertas de ocio que prometen diversión al máximo dentro de las posibilidades que nos brinda este lugar de La Mancha. Así que ahí van, como el caballo de copas, mis propuestas:

  • Propuesta nº 1. Pararnos frente a los carteles de las funerarias para entablar un encendido debate con otros viandantes sobre la identidad del difunto anunciado. Sobre todo los que no llevan foto y que tienen mayor dificultad de identificación ahora que ya no se pone el domicilio del finado.

 

  • Propuesta nº 2. Coger cita con su médico de cabecera, la excusa debe ser plausible para no llegar a levantar sospechas de hipocondría. No pida la cita a primera hora, cuanto más tarde mejor, pero coja tiempo y persónese en la sala de espera no más tarde de las 8:30 de la mañana. Allí podrá departir amigablemente con sus convecinos y se pondrá al día de la actualidad política, deportiva y social de nuestra localidad.

 

  • Propuesta nº 3. Váyase a andar o a correr por los recorridos de costumbre, así tendrá ocasión de saludar a las personas con las que se vaya cruzando: alzando las cejas, con un “hey”, un “andar con Dios” o el estilo de saludo más adecuado a su estatus y educación. La diferencia entre correr y hacer running la dará el atuendo que usted lleve y los aparatos con que aliñe su indumentaria deportiva (cuentapasos, pulsera de control de las constantes vitales, cámara GoPro, zapatillas con microchips, etc.).

 

  • Propuesta nº 4. Acuda a las sucursales financieras más concurridas en día del cobro de la paga con la excusa de poner al día su cartilla. Allí encontrará interlocutores con los que podrá despacharse a gusto sobre lo mal que está todo, la crisis, la corrupción, etc… No olvide hacer observaciones sobre el clima hablando de las lluvias, el frío y la nieve que había “antiguamente” a pesar de que usted no llegue a la treintena.

 

  • Propuesta nº 5. Si tiene niños en edad escolar, es importante llevarlos siempre al cole en coche, aunque vivamos a una manzana del centro educativo y el ‘niño’ ronde los 16 años. Llegaremos en hora punta, detendremos el vehículo en medio de la calzada interrumpiendo el tráfico, y nos bajaremos a ayudarle a bajar la mochila (no sea que se haga daño), le daremos dos besos y las instrucciones pertinentes. Enseguida se acercará un agente del orden con el que podrá despacharse a gusto expresando su disgusto e indignación por atreverse a llamarle la atención.

 

  • Propuesta nº 6. Visite un taller de confianza, si es invierno colóquese junto a la estufa y permanezca allí durante toda la mañana. Cuando el mecánico se dirija a usted para decirle que qué quiere usted le responderá que atienda a otros clientes que no tiene prisa. Opine sobre todas las averías como si supiera más que el mecánico (esto suele agradarles mucho) y recuerde casos de averías que le hayan ocurrido a usted a lo largo de su vida aunque no vengan mucho al caso.

Espero que estas propuestas le sean útiles y que su existencia se llene de estas emocionantes experiencias que ampliarán sus horizontes vitales.

Y poco más que decir, que nada, pues eso, que un Macguffin.

Hace pocos días visité el cementerio. Al ir mirando las lápidas caía en la cuenta de que conocía prácticamente a todas las personas de las fotografías. Un paisaje humano de un Socuéllamos que ya nunca volverá. Enfrentarme a esta realidad me ha hecho pensar que, vista la brevedad de nuestra vida, nos tendríamos que plantear con mayor seriedad qué es lo que estamos haciendo con ella.

Haciendo un pequeño esfuerzo de la imaginación pongámonos en la tesitura de que acabamos de morir y después de pasar el famoso túnel, nos encontramos con ese ‘ser de luz’ que describen las personas que han tenido una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte). Ese ser nos preguntaría algo así como ¿qué me quieres enseñar de tu vida?…Y ¿cuál sería la respuesta correcta?

Atemoriza pensar que cada uno de los instantes vividos queda en la eternidad sin posibilidad de cambio, realmente nos apetecería borrar algunos y que no los viera nadie. Son los ‘minutos de la basura’ de nuestra trayectoria vital. Por el contrario habrá otros de los que nos podamos sentir orgullosos. La conclusión que saco de todo esto es que cada minuto que vivimos sin amar a los demás, sin pasión por lo que hacemos, sin aprender cosas nuevas, es un minuto perdido. Pero, cuando lleguemos al final, ¿habrá muchos de estos?

A todos nosotros se nos ha puesto a un ser humano bajo nuestra responsabilidad, y ese ser humano es uno mismo. La vida es un gran capital que no debemos malgastar. Así que el mayor pecado que podemos cometer es vivir con indolencia, malgastando el tiempo que nos ha sido dado en pequeñas mezquindades y chorradas.

Debemos vivir de manera que nuestra existencia, cuando llegue a su fin, haya merecido la pena. Y tenemos muchos ejemplos. Recuerdo que un amigo recientemente desaparecido, el gran Perona, me pidió que le escribiera algo en su cuaderno. Le puse que su mayor obra de arte no era ningún cuadro, era su vida.

Me gustaría acabar recordando una de mis películas preferidas, Salvar al soldado Ryande Spielberg. En la misión de buscar y evacuar al soldado Ryan varios soldados pierden la vida junto con el capitán Miller. Éste, antes de morir, le pide a James F. Ryan que se haga digno del sacrificio que se ha hecho por él.

En la escena final han pasado muchos años de aquella batalla, Ryan, ya anciano, visita la tumba del capitán Miller que dio su vida por él y arrodillado frente a ella dice:

-“Todos los días he recordado lo que me dijo en aquel puente. He intentado vivir mi vida con dignidad. Ojalá haya sido suficiente.

Este concepto, utilizado para describir un determinado tipo de lenguaje, ideas políticas o comportamientos, surgió en EEUU para minimizar la posibilidad de ofensa hacia grupos étnicos, culturales o religiosos.

Esto, que en un principio entraba dentro de lo razonable, a base de caer en el exceso, se ha ido convirtiendo en una actitud bastante caricaturesca. Donde más se evidencia es en el lenguaje, con el exagerado abuso de los eufemismos. La clase política es la que más se caracteriza por utilizar este tipo de jerga, especialmente los autodenominados progresistas, así como los medios de comunicación que se suman sin ningún pudor a esta nueva moda.

La consecuencia es que términos o apelativos que servían para designar personas y objetos sin ninguna connotación peyorativa hoy se han convertido en insultos malsonantes. Para evitar pronunciar estas palabras se buscan eufemismos, sinónimos descafeinados o se ha inventado sin más una nueva palabra. Así nos encontraremos hablando de subsaharianos por negros, de discapacitados por paralíticos, de sufrir sobrepeso por estar gordo, de intoxicado etílico por borracho, de persona mayor por viejo, de enfermo mental por loco, de cese temporal de la convivencia por separación, de desfavorecidos por pobres, etc… la lista sería interminable. Más risible si cabe resulta la referencia a los dos sexos por separado. El caso más llamativo era Ibarretxe con los vascos y las vascas…

Pero cachondeo aparte, donde realmente quiero centrar mi atención es en señalar cuál es el origen de este fenómeno. Para mí hay un interés claro por parte de determinados grupos de poder en implantar una neolengua que es utilizada como instrumento para cambiar la sociedad. Estaríamos hablando por tanto de ingeniería social, es decir, que se pretenden modificar comportamientos y opiniones para adecuarlos a los intereses que se deseen, algunos más legítimos que otros. Hay determinados pensadores que defienden que el lenguaje ‘crea’ la realidad y que, a fuerza de decir las cosas de una determinada manera, la realidad se acercará cada vez más a esa idea expresada. Esto no es otra cosa que una forma rebuscada de expresar el famoso eslogan de Goebbels: “una mentira mil veces repetida se convierte en verdad”.

Un ejemplo donde se percibe totalmente esta intencionalidad es denominar al aborto provocado como interrupción voluntaria del embarazo, que vendría a ser como si dijéramos que un hombre que asesina a otro  está sometiendo a su víctima a una interrupción voluntaria de la vida. Otro ejemplo sería cuando se habla de daños colaterales para no decir muerte de mujeres y niños. Como podéis ver, este fenómeno, aunque no lo aparenta, no es en absoluto inocente.

El lenguaje tiene mayor importancia de la que pensamos, es la horma del pensamiento, el anuncio de la conducta, es el software de nuestra CPU cerebral. Una utilización honesta del lenguaje nos llevará más fácilmente hacia la verdad, llamémosles a las cosas por su nombre, nuestra lengua es muy rica en términos que nos permiten una gran precisión.

Para terminar mi reflexión comparto con vosotros esta cita, creo que bien traída, de nuestro mayor genio literario D. Miguel de Cervantes: “…un porquero, que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos (que sin perdón así se llaman).

Por si no lo sabían, Ohio (pronúnciese ‘Ojallo’) es un estado de los EEUU y tiene la particularidad de que, a lo largo de la historia norteamericana, ningún presidente ha llegado a serlo sin ganar allí las elecciones. Es decir, que Ohio vendría a ser una especie de resumen, un ‘mini-yo’ de los EEUU a nivel de intención de voto. Bien, pues haciendo un paralelismo, mi tesis de hoy sería que Socuéllamos es una especie de Ohio ibérico, no de una manera electoral sino de otra más puramente sociológica. Y voy a intentar explicarlo:

Fundamentalmente, el paralelismo Socuéllamos-España yo lo encuentro en el cainismo, esa conducta típica de algunas especies de animales que consiste en la aniquilación del hermano. Un pecado en el que hemos caído los españoles frecuentemente a lo largo de nuestra historia. Algunos estudiosos piensan que esto es debido a nuestra orografía llena de cadenas montañosas que separan nuestras regiones, hecho que ha impedido que nazca una verdadera unidad nacional. La guerra civil fue el último gran episodio de este fenómeno.

Este cainismo en Socuéllamos está a la orden del día. Hemos construido una realidad sociológica maniquea sobre la que definimos nuestra identidad, adscribiéndonos a algún partido, facción o camarilla. Y esto se da a muchos niveles: política, equipos deportivos, medios de comunicación, asociaciones, música, cofradías, comparsas de carnaval, etc… la lista sería muy larga. Lo peor de todo es que, hasta personas que intentan evitar verse involucradas en estos enfrentamientos, acaban implicadas porque la ley que impera es la de ‘si no estás conmigo estás contra mí’. Montescos y Capuletos de andar por casa que provocarían risa sino fuera porque hay personas que sufren verdaderamente por esta causa.

Esto me entristece mucho porque empobrece enormemente nuestra convivencia. Parece que a muchas personas les sobra una parte de la sociedad socuellamina y aspiran a la aniquilación si no física, moral, de esos supuestos adversarios. El arma más utilizada para conseguir esa aniquilación es el boca a boca. ¡Madre mía, si fuéramos conscientes del daño que hacemos cuando difundimos rumores sin saber a ciencia cierta su veracidad! Creamos una ‘leyenda negra’ de aquella persona o grupo al que queremos denigrar, mezclamos mentiras con verdades para dar una pátina de verosimilitud. Y si no mentimos, contamos la historia parcialmente, exagerando o tapando partes de manera interesada. El resultado es que ensuciamos la imagen de nuestra víctima, porque tristemente el refrán ‘calumnia que algo queda’ tiene mucho de verdad. Y es muy difícil que se vuelva a mirar a esa persona o grupo de la misma manera.

Por eso hoy quiero aprovechar esta columna para denunciar este vicio local, para que reaccionemos y nos demos cuenta de que en Socuéllamos no sobra nadie. Todas las personas que aquí vivimos en menor o mayor medida somos ladrillos que construyen este edificio común que es nuestro pueblo. Para conseguir esto creo que tenemos que hacer un pequeño examen de conciencia, la mejor receta es un poco de humildad y valentía para reconocer las bondades de los demás. Ser generosos y abandonar la mezquindad. El que no es capaz de valorar las virtudes ajenas es porque tiene problemas con la autoestima y seguramente un complejo de inferioridad.

Y nada más, espero que seamos el Ohio español por otras causas y no por esta tan negativa. Además en Socuéllamos, desde que quitaron la vía del tren, no tenemos barreras físicas que justifiquen las divisiones.

«Siempre he creído que la vida no vale la pena más que cuando se la pone a una carta, sin restricciones, sin reservas; son innumerables las personas, muy especialmente en nuestro tiempo, que no lo hacen por miedo a la vida, que no se atreven a ser felices porque temen a lo irrevocable, porque saben que si lo hacen, se exponen a la vez a ser infelices.»

Julián Marías

Esta cita, que no recuerdo donde leí, es la excusa para mi reflexión de hoy porque me parece que expresa con mucho acierto uno de los síntomas más llamativos de esta sociedad posmoderna, víctima del pensamiento débil: el miedo a lo irrevocable.Una alergia a tomar decisiones radicales que convierten todo en provisional y que nos lleva a no acabar apostando por nada, y si lo hacemos, rodeado de reservas, peros y claúsulas. Así que aunque a veces nos comprometemos no lo hacemos del todo, siempre dejamos una salida, un “por si acaso”, un “ya veremos” y nuestras decisiones nacen debilitadas desde un primer momento.

Ocurre en todos los ámbitos, uno de los más evidentes es el matrimonial donde se ha establecido una mentalidad de provisionalidad, y así tenemos por ejemplo, que con la excusa de un supuesto realismo, se ha institucionalizado la convivencia previa al compromiso. Si no le gusta el producto le devolvemos su dinero. También preparamos la boda y a la vez la separación, partiendo los bienes que pertenecen a cada uno. Lo que antes era mi mujer/marido es hoy mi “pareja sentimental actual”. Pero, ¿ese amor con reservas es verdadero amor? Uno puede fracasar y equivocarse, es cierto, pero ¿no es ya un fracaso lanzarse a una vida en común lastrado por una atadura de condicionamientos? Un amor “a ver cómo funciona” es un mutuo engaño entre dos. Un amor sin condiciones puede morir; pero un amor con condiciones nace muerto.

En el fútbol se sabe que los equipos que salen a especular suelen acabar perdiendo ¿Hubiera descubierto Colón América con esa mentalidad? Evidentemente no, habría navegado sin arriesgar las provisiones para la vuelta y no hubiera llegado nunca al Caribe. Hernán Cortés, al desembarcar en la costa de México para disponerse a la conquista, destruyó los barcos para que sus hombres supieran que no había un plan “b”, que no había escapatoria, solo la victoria o la muerte. Las grandes cosas siempre han nacido de una apuesta total, de un salto al vacío desde un convencimiento pleno y nunca de un nadar y guardar la ropa.

¿De dónde viene esta obsesión por blindarnos de seguridades y salidas falsas para eludir el fracaso? No lo podría decir pero lo que tengo claro es  que, a fuerza de ponernos tiritas antes de hacernos la herida, de saltar con red, de ponernos paracaídas, nuestra vida está perdiendo su grandeza, su significado, su sabor y se está pareciendo cada vez más al desgraciado café que me sirvieron el otro día, que consistía en un vaso de papel con leche desnatada sin lactosa, café descafeinado y sacarina.

No hablaré de zoología, pero sí de un mamífero bípedo. El objeto de esta columna es el llamado ‘invierno demográfico’, en el caso de España con unas dimensiones de verdadera glaciación. Se trata de un debate pendiente que vamos posponiendo despistados por temas de actualidad: las próximas elecciones, corrupciones, atentados, etc. Ya se sabe, lo urgente no me deja ocuparme de lo importante.

Y no estamos hablando de percepciones subjetivas, son puras matemáticas. Al ritmo que llevamos, con un índice de fecundidad de 1,32 (el número medio de hijos por mujer), los españoles vamos camino de desaparecer de aquí a no mucho tiempo. Si contamos que una generación abarca más o menos un lapso de 25 años, hagamos cuentas… Redondeando hoy vivimos en España unos 46 millones y medio de personas, de los cuales aproximadamente un 10% son extranjeros, con lo cual españoles somos unos 41.850.000. Aplicando una sencilla regla de tres resulta que para 2040 quedaremos unos 27.700.000, en 2065 unos 18.200.000… y así sucesivamente (12 millones en 2090, 8 millones en 2115, 5 millones en 2140, 3,5 en 2165, etc…). Como agravante, esta población menguante va a estar cada vez más envejecida porque la pirámide se invierte, así que llegará un momento en que será difícil que los más mayores cobren una paga por jubilación.

Lógicamente, esos huecos se van llenando por gentes con menos miedo a perder las comodidades, con más valentía para traer nuevos hijos al mundo, personas de otros lugares que traen consigo su cultura y sus costumbres, como es natural. Mientras tanto, el típico español está rodeado de anticonceptivos, abortos, divorcio… inmerso en un ‘ecosistema’ sociológico poco propicio para las familias, esa institución (o si quieren, constructo social), en la que por lo visto han venido naciendo los niños en los últimos siglos.

Y (generalizando, perdonadme) los pocos hijos que vienen: mimados y malcriados, cuya adolescencia se está prolongando prácticamente hasta la treintena e incluso más, de manera que para cuando quieren sentar la cabeza casi se les ‘ha pasado el arroz’.

Pensemos también que cuando un grupo humano desaparece, desaparece con él una cultura. Por lo tanto al mismo ritmo de disminución de individuos se irán perdiendo saberes, costumbres, fiestas, tradiciones…, una forma de entender la vida.

¿Hay tiempo para reaccionar? Sí, si nos lo tomamos en serio. En los países nórdicos están tomando medidas muy importantes para apoyar la natalidad. En Japón ya se han dado cuenta de que su crisis económica está relacionada con la baja fecundidad (allí ya se venden más pañales para adultos que para bebés) y en China han abandonado la política del hijo único porque lo están viendo venir. Espero que no nos pase como a la rana en la cazuela, que cuando quiere reaccionar ya está cocida.

Así que, junto al lince ibérico en peligro de extinción, coloquemos al homínido español, como diría Rodríguez de la Fuente: esos animalejos bajitos, morenos, con mala leche, fiesteros y amantes de la siesta. Quizá quedemos algunos disecados para que nos puedan admirar en los museos de Ciencias Naturales, como el bosquímano de Bañolas o el Dodó, con un cartelito que ponga ‘Homo Íbero o Hispanis’.

Ya lo dijo Dios: “Creced y multiplicaos”.

JUAN PABLO II

“Una reflexión especial quisiera tener para vosotras, mujeres que habéis recurrido al aborto. La Iglesia sabe cuántos condicionamientos puede haber influido en vuestra decisión, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática. Probablemente la herida aún no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto. Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la Reconciliación. Os daréis cuenta de que nada está perdido y podréis pedir perdón a vuestro hijo que ahora vive en el Señor. Ayudadas por el consejo y la cercanía de personas amigas y competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio de vuestro compromiso con la vida, coronado eventualmente con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atención hacia quien está más necesitado de cercanía, seréis artífices de un nuevo modo de mirar la vida del hombre”. Juan Pablo II

LGTB 01

Después de meses y meses con el blog abandonado a su suerte, vuelvo a publicar espoleado por los últimos acontecimientos de la actualidad.

Hace poco leía que Sor Lucía (la de Fátima, no la Caram) había transmitido una especie de profecía a un miembro de la jerarquía católica a través de una carta. Esta carta decía que la Virgen le había desvelado que la batalla final entre el bien y el mal se iba a dirimir en el ámbito de la familia, ya que es en la familia donde se encuentra la llave de la vida humana.

Y se me viene a la cabeza todo este movimiento-lobby LGTB, con su batería de leyes, concepción del mundo, que se está imponiendo lenta, silenciosa, implacablemente en nuestra sociedad. La LGTB viene con su pack incluido: gaymonio, aborto, eutanasia, ingeniería biológica, ingeniería social, etc. que buscan sustituir la arquitectura original del guión de la vida. Hasta ahora solo han encontrado una oposición organizada: la Iglesia Católica, y es por ello que es contra la Iglesia contra la cual dirigen su artillería pesada.

Así, a bote pronto, sin profundizar, se piensa: ¿Qué daño hacen? Que hagan lo que quieran con su cuerpo, si así son felices, ¿Por qué me tiene que molestar?… Pero si empezamos a profundizar nos daremos cuenta de cuál es la naturaleza de la semilla que se está sembrando y sus frutos.

Que nadie quiera ver en mí un rechazo a las personas homosexuales, mi rechazo no es a la persona sino a la homosexualidad en sí, homosexualidad que no es sino un trastorno de la conducta, una disfunción de la sexualidad, un daltonismo de la psique que no permite diferenciar el sexo… se puede denominar de muchas formas. Para mí la persona homosexual pocas veces es culpable de lo que le ocurre y creo que por mucho que disimulen exagerando su condición, en el fondo sufren un gran dolor. En definitiva, la homosexualidad no es algo bueno y deseable. Entonces ¿qué hay que hacer al respecto? NO LO SÉ, no creo que se puedan tomar medidas concretas, creo que el auge de la homosexualidad (amplificado exageradamente por los mass media) es fruto de una constelación de problemas de nuestra sociedad, nada fácil de explicar ni cambiar ya que atañe a lo más profundo del corazón humano. En todo caso la solución no es normalizar y equiparar este tipo de relaciones, es decir, aceptar pulpo como animal de compañía y dejarnos llevar por la mentira de que dos hombres o dos mujeres jugando a los padres y a las madres es lo mismo que el matrimonio hombre-mujer y la familia tradicional.

Cuando expongo mis ideas la gente se confunde, les parece imposible entender que se puede estar en contra del “gaymonio” y, a la vez, respetar y querer a las personas homosexuales. Si no estás a favor, automáticamente te colocan en el pelotón de los “fachas retrógrados”. Por eso hay que trabajar mucho en matizar.

¿Y si te nace un hijo homosexual? ¿Lo vas a querer?, que ridícula pregunta, lo querré mucho, incluso más que a los demás si esto fuera posible. Pero intentaré no engañarle ni engañarme. Repito, en ningún caso la homosexualidad es buena y deseable.

Cómo más claramente se puede ver que algo no es bueno, es viendo sus frutos. Y una de las consecuencias peores que trae toda esta fiesta es cuando incluimos en ella a unos invitados involuntarios… los niños adoptados por parejas gay. Y es en relación a este aspecto que comparto con vosotros dos textos que han llegado a mí hace poco. Los que pensáis distinto leed sin ideas preconcebidas. Dejemos que hablen ellos, que den su testimonio los que conocen de primera mano qué supone esto en la vida real…

BENOIT TALLEU

EL TESTIMONIO DE BENOIT TALLEU

El 13 de enero de 2013, Benoit Talleu de 17 años de edad, fue orador en la Marcha por la Familia que organizó La Manif Pour Tous (www.lamanifpourtous.fr) en París, Francia. Fue la mayor manifestación en Francia desde 1984, con entre 350.000 y un millón y medio de manifestantes.

A esa enorme multitud habló Benoit Talleu en nombre de la Asociación para Niños Adoptados. Su discurso tenía un tema central que aún se mantiene: la adopción existe para dar a cada niño un padre y una madre, que es algo que los niños necesitan, y no para llenar las necesidades emocionales de adultos.

No existe un “derecho a adquirir niños” y por eso las leyes de compra-venta de bebés mediante vientres de alquiler son injustas, como lo es entregar niños a parejas del mismo sexo, crecer obligados a experimentar la carencia de padre o madre.

Discurso íntegro de Benoit Talleu ante -quizá- un millón de personas el 13 de enero de 2013 en París

Hola a todos. Soy Benoit Talleu y tengo 17 años de edad.

Nací en Vietnam, pero me adoptaron desde bebé. Mis padres adoptaron 7 niños y yo soy el mayor.

Estoy en la lucha contra el “matrimonio homosexual”  junto con la Asociación para Niños Adoptados, porque estoy harto de escuchar que muchos hablan de la adopción, como si lo más importante no fuéramos los adoptados.

Si preguntas a los adoptados qué quieren, ellos solo tienen una respuesta: ¡un papá y una mamá! “Papi y mami” son palabras que un huérfano conoce y cuando es adoptado, sueña con usar esas palabras.

Los niños en adopción sueñan con sus futuros padres. Los imaginan. Desde lo más profundo de su ser, ellos esperan a papá y mamá. ¡Y son esos niños los que deben ser escuchados!

Debemos decirlo claro, un huérfano NECESITA un papá y una mamá. En cambio, la pareja QUIERE un niño, y entre “necesitar” y “querer”, hay mucha diferencia.

La adopción no es para “hacer” papás y mamás. No es un remedio para las parejas estériles. La esterilidad no hace NECESARIA la adopción. La adopción no es para que los adultos se sientan bien.

¡No somos un remedio para la esterilidad! ¡No somos medicinas! ¡No estamos aquí para consolarte por no tener hijos! ¡No somos un premio! ¡No somos un derecho! No hables como si tuvieras derecho a nosotros. ¡Eso es violentar nuestra identidad!

Nuestra madre biológica tuvo la valentía de confiarnos a un orfanatorio. Eso no quiere decir que seamos objetos. Ella pudo estar en una situación dramática, probablemente estaba sola, tal vez no había papá. Ella no pudo hacerlo. Pero eso no es un insulto para nosotros.

Dar a parejas del mismo sexo “el derecho a nosotros” ¡Traiciona la confianza de nuestra madre biológica! El huérfano necesita un papá y una mamá. Eso no es discriminar a las parejas gay. ¡No tiene nada que ver! Es más simple que eso: ¡Todos nacemos de un hombre y una mujer!.. ¡Y los adoptantes deben ser un hombre y una mujer!

Escuchamos a personas que dicen: “Vivir con una pareja gay es mejor que ser huérfano” Escuchen lo que tengo que decir al respecto: Esa afirmación rebosa de deshonestidad. ¡Hay decenas de miles de parejas hombre/mujer que esperan poder adoptar!

Otros dicen, “una pareja gay es mejor que nada”. ¡Eso es estremecedor y homofóbico! ¡Lo mejor para un niño es un papá y una mamá! No me cansaré de repetirlo.

Decir que un huérfano no merece tener mamá, es cruel e injusto. Decir que un huérfano no merece tener papá, es cruel e injusto. ¡Es una crueldad y una injusticia! ¡Es atentar contra la igualdad de la niñez!

La inseminación y el alquiler de úteros se contempla en la ley del matrimonio gay.

Cada vez será más común ver niños de la inseminación y el alquiler de vientres. Nosotros decimos: ¡No a la inseminación artificial ni al alquiler de vientres! ¡No a la adopción por parejas del mismo sexo! 

Los gays pueden estar enamorados, no lo dudo, ¡pero eso no cambia las necesidades de un niño!

Muchos dicen “oh, las cosas han evolucionado”, “tantos países han aceptado el matrimonio gay”, pero nosotros somos un gran nación y una gran democracia. La ley del matrimonio gay es puro egoísmo. La ley debe velar por los más débiles, ¡no por el capricho de los fuertes! Los padres son para el niño, no al revés.

Francia es la nación de los derechos humanos, es la nación de los derechos del niño. ¡Somos la nación donde los niños tienen derechos! ¡No donde los niños son un derecho!

Señor presidente, le recuerdo a usted, escúchenos, los huérfanos somos los que importamos en todo esto. Los niños, los huérfanos y los adoptados.

¡Gracias y movilicémonos! ¡Por nosotros! ¡Por nuestros papás y mamás! ¡Por la familia!

Y aquí traigo otro testimonio, ambos están extraídos de www.religionenlibertad.com

DAWN STEFANOVICH

«YO, HIJA DE UNA PAREJA HOMOSEXUAL, OS PIDO: DESPERTAD»

 

Dawn Stefanowicz tiene una de esas historias que no le dejan indiferente a nadie. Vivió una infancia de estilo gay por un padre homosexual que la implicó en su vida desordenada y hedonista.

Hoy Dawn vive en Ontario (Canadá) con su marido  y sus dos hijos, y es miembro del Testimonial Committee of the International Children’s Rights Institute. Su libro, Out From Under: The Impact of Homosexual Parenting ha tenido un gran impacto.

Religión en Libertad , reproduce una carta de Dawn , gracias a la traducción de Aleteia, que ha escrito con motivo de la decisión del Tribunal Superior de los Estados Unidos de aprobar los llamados matrimonios homosexuales para todo el país:

Yo, hija de una pareja homosexual, os pido: Despertad

«Soy una de seis hijos adultos de padres homosexuales que recientemente han presentado el amicus brief a la Suprema Corte Estadounidense pidiéndole que respete la autoridad de los ciudadanos de mantener la definición originaria del matrimonio: una unión entre un hombre y una mujer con la exclusión de todas las demás, de manera que los hijos puedan conocer a sus padres biológicos y ser criados por ellos.

»Vivo en Canadá, donde el matrimonio homosexual fue autorizado a nivel federal en 2005.

»Soy la hija de un padre gay que ha muerto de SIDA. He descrito mi experiencia en el libro Out From Under: The Impact of Homosexual Parenting. Más de 50 hijos adultos criados por padres LGBT se pusieron en contacto conmigo y compartieron mis preocupaciones sobre el matrimonio y la parentalidad homosexual. Muchos de ellos luchan con su propia sexualidad a causa de la influencia del ambiente familiar en que han crecido.

»Sentimos gran compasión –no animosidad– por las personas que luchan con la propia sexualidad y la identidad de género, pero cuando hablamos en público de nuestra historia enfrentamos a menudo ostracismo, silencio y amenazas.

»Quisiera advertir a los Estados Unidos que espere una grave erosión de la libertad de la Primera Enmienda si la Suprema Corte autoriza el matrimonio homosexual. Las consecuencias que se han verificado en Canadá pueden dar una lección.

»En Canadá, la libertad de expresión, de prensa, religiosa y de asociación ha sufrido fuertemente a causa de la presión gubernamental. El debate sobre el matrimonio homosexual que se está llevando a cabo en Estados Unidos no podría existir legalmente en Canadá hoy.

»A causa de las restricciones legales a la libertad de expresión, si se dice o se escribe algo considerado “homófobo” (incluyendo, por definición, cualquier cosa que ponga en discusión el matrimonio homosexual), se corre el riesgo de enfrentar consecuencias disciplinares o el despido o ser perseguido por el Gobierno.

»Muchos estadounidenses están comenzando a entender que algunos activistas de izquierda quieren introducir un control estatal sobre cada institución y libertad. En este esquema, la autonomía y la libertad de expresión personales no son otra cosa que quimeras, y los niños son mercantilizados.
»Los niños no son bienes que se pueden arrancar de modo justificable de los padres naturales. En las familias homosexuales, los niños negarán a menudo su dolor y fingirán que no sienten la falta de un padre biológico, sintiéndose presionados para expresarse positivamente a causa de la política que rodea a las familias LGBT.

»Cuando los niños pierden a un padre biológico a causa de la muerte, el divorcio, la adopción o la tecnología reproductiva artificial, experimentan un vacío doloroso. Es lo mismo para nosotros cuando nuestro padre o madre gay introduce en nuestra vida a su pareja del mismo sexo que no podrá nunca sustituir a nuestro padre o madre biológicos.

El estado como árbitro último de la parentalidad
»Se nos dice cada vez más que permitir a las parejas homosexuales el acceso al matrimonio no privará a nadie de ningún derecho. Es una mentira.

»Cuando el matrimonio homosexual fue legalizado en Canadá en 2005, fue inmediatamente redefinida la parentalidad, incluyendo una disposición para borrar la definición “padre natural” y sustituirla con el término neutro “padre legal” en la ley federal. Ahora todos los niños tienen sólo “padres legales”.

»Al borrar legalmente la parentalidad biológica de esta manera, el estado ignora el principal derecho de los niños: su deseo intrínseco e inmutable de conocer y ser criados por los propios padres biológicos.

»Las madres y padres aportan dones únicos y complementarios a los hijos. Contrariamente a la lógica del matrimonio homosexual, el género de los padres importa para el sano desarrollo de los hijos.

»Sabemos, por ejemplo, que la mayor parte de los hombres que están la cárcel no han tenido al padre en la familia. Los padres, por su naturaleza, aseguran la identidad, inculcan dirección, dan disciplina, límites, y constituyen un ejemplo para los hijos, pero no pueden engendrar a los hijos en su vientre o amamantarlos.

»Las madres crían a sus hijos de manera única y ofrecen beneficios que no pueden ser sustituidos por los padres.

»No se necesita un científico para entender que hombres y mujeres son anatómicamente, biológicamente, fisiológicamente, psicológicamente,  hormonalmente y neurológicamente distintos entre ellos.

»Sus diferencias ofrecen a los hijos beneficios que no pueden ser duplicados por los padres “legales” del mismo sexo que ponen en acción el papel de géneros diversos o buscan sustituir el modelo masculino y femenino que falta en la casa.

“El matrimonio homosexual no sólo priva a los niños de su derecho a la parentalidad natural, sino que también da al estado el poder de no tener en cuenta la autoridad de los padres biológicos, lo que significa que los derechos parentales son usurpados por el gobierno.

»En Canadá, los padres se pueden esperar la interferencia del estado respecto a los valores morales, parentalidad y educación, y no sólo en la escuela.

»El estado tiene acceso a tu casa para supervisarte como padre, para juzgar tu suficiencia. Y si al estado no le gusta lo que enseñas a tus hijos, buscará llevárselos de tu casa.

»Los profesores no pueden hacer comentarios en las redes sociales, escribir cartas a los editores, participar en debates públicos o votar según su conciencia. Pueden ser objeto de medidas disciplinares o perder cualquier posibilidad de tener una cátedra. Se les puede requerir, por capricho burocrático, que participen en lecciones de reeducación o de formación a la sensibilidad, o pueden ser despedidos por pensamientos “políticamente incorrectos”.

»Cuando en Canadá fue introducido el matrimonio homosexual, el lenguaje neutral a nivel de género se autorizó a nivel legal.

»Es discriminatorio asumir que un ser humano es hombre o mujer, o heterosexual y, por lo tanto, para ser inclusivos, se utiliza un lenguaje que no especifica el género en los medios, en el gobierno, en los lugares de trabajo y sobretodo en la escuela, para evitar parecer ignorantes, homófobos o discriminadores.

»En muchas escuelas se usa un curriculum especial para enseñar a los estudiantes cómo usar un lenguaje neutro a nivel de género.

»Es desconocido para muchos padres que en las escuelas canadienses se está eliminando el uso de términos que implican el género para describir al marido y a la mujer, al padre y a la madre, el día de la madre y el día del padre y los términos “él” y “ella”.

»En Canadá los planificadores de bodas, los propietarios de hostales, floristas, fotógrafos y pasteleros han visto su libertad erosionada, los derechos de conciencia ignorados y la libertad religiosa pisoteada, pero no es algo que respecta sólo la industria del matrimonio.

»Cualquiera que posea una actividad puede verse limitado, según su conciencia, a informar sobre las prácticas o decisiones de su actividad si estas decisiones no están en concordancia con las de los tribunales, con la orientación sexual del gobierno y con las leyes basadas en la no discriminación en base a la identidad de género.

»Al final de todo, eso significa que el estado fundamentalmente decide si y cómo los ciudadanos pueden expresarse a sí mismos.

»La libertad de reunirse y de hablar libremente de matrimonio entre un hombre y una mujer, familia y sexualidad está ahora restringida.

»La mayor parte de las comunidades de fe se han vuelto políticamente correctas para evitar multas o pérdidas de estatus caritativo.

OSCAR WILDE

Hablo hoy con una amiga, está destrozada por la muerte de un familiar muy cercano que no logra superar… No sé cómo llega a mis ojos una frase del escritor Oscar Wilde:

«Pues sólo a través de un corazón roto / puede entrar en el alma el Señor» (O.Wilde)

Cuando todo nos va “bien” (en lo material), qué sobrados vamos, qué poco comprensivos del dolor ajeno, nuestro corazón está cerrado, ensimismado… para que dé fruto hace falta que sea estrujado, roto, y por esas fisuras que nos provoca el dolor es cómo puede entrar Jesús.

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