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MARINO RESTREPO

 

Tras 47 años viviendo totalmente alejado de las cosas de Dios, Marino, por casualidad en una novena le pide una cosa al Niño Jesús… el día 25 de Diciembre lo secuestran y le ocurre una de las historias más maravillosas jamás escuchadas. Si queréis saber más: http://youtu.be/hj4iU4Wwqkc

 

Carta de SACERDOTE CATOLICO AL NEW YORK TIMES:

Querido hermano y hermana periodista:
Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.

Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.
Me da un gran dolor por el profundo mal que personas, que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

Pero ¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas. Que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños…
No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.
Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayandejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.
No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región… Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.
La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…
Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.
Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza.
Eso lo hará noble en su profesión.

En Cristo,

P. Martín Lasarte sdb
“Mi pasado Señor, lo confio a tu Misericordia; Mi presente a tu Amor; Mi futuro a tu Providencia”

He encontrado esto pululando por la red, espero que os guste tanto como a mí.

El milagro navideño de un padre sin cabeza

 
Anoche recibimos nuestro primer regalo de Navidad. ¿Regalo? Sí, aunque creo que debería llamarlo, más bien, milagro.

Después de diez años en Madrid, estas iban a ser las primeras navidades que pasaríamos en casa, con la familia. La excusa perfecta era la boda de Nuria y Fer, de la que supimos a primeros de octubre. De modo que, saliéndome del habitual guión en blanco de nuestra vida, saqué los billetes para Lola y los niños -yo iría días más tarde-… ¡con dos meses y medio de antelación! Nunca jamás había hecho algo así con tanto tiempo; inmediatamente sentí que me estaba haciendo mayor, a la vez que pensé que en realidad no estaba mal tener algo atado por una vez en la vida.

Ayer llegó el día del viaje y les llevé al aeropuerto con tiempo de sobra, los asientos reservados y las tarjetas de embarque sacadas por internet; “… definitivamente, me hago mayor…” -pensé- pues tampoco es normal en mí llegar a ninguna parte con tanto tiempo.

Pasamos con chulería a los mostradores ‘Drop Off’, esos en los que sólo dejas las maletas, porque has sido buen chico y has llegado con los deberes hechos en forma de tarjetas de embarque impresas a todo color. Saludé con mi mejor sonrisa al chico que atendía, seguro de llevar encima toda la documentación necesaria para poder embarcar, incluso aquello que habitualmente olvido, como el carné de familia numerosa. Agarró las tarjetas, se colocó bien las gafas y tragando saliva, me dijo:

– “Oiga, señor: creo que aquí hay un error. Estos billetes son para viajar de Gran Canaria a Madrid, no de Madrid a Gran Canaria.”

Yo le respondí, con la seguridad aplastante que me caracteriza en estos casos, sonriendo y tuteándole, para sembrar un clima más navideño y distendido:

– “No, hombre, no… míralo bien: se trata del vuelo de las 20:15 y además, los tengo desde octubre. Mira, este es el localizador, compruébalo bien, por favor”.

Lo comprobó y me dijo que no había ningún error, que los billetes eran para ir de Gran Canaria a Madrid y que además, no había ningún vuelo Madrid-Las Palmas a las 20:15. Me volví un momento hacia atrás. Lola y los niños contemplaban ojipláticos la escena: o la compañía aérea había cometido un gravísimo error  o el pater familiae había metido la pata hasta el fondo. Pregunté entonces al chico, que veía en mi cara una expresión entre impotencia y mal-padre-que-deja-tirados-a-los-suyos-en-Navidad, y nos invitó a acercarnos al departamento de venta de billetes de la compañía, para ver si allí podían hacer algo.

– “Tranquilos” -les dije a los míos- “Voy ahora mismo a que nos arreglen esto, porque debe haber  un error; estos tíos son la leche…”

Una señorita me atendió amablemente, comprobó el “error” y constató lo que yo había empezado a sospechar: que al sacar los billetes, en octubre, con tanto tiempo, yo solito y sin nadie que me molestara, había sacado los billetes… ¡al revés!. Comprobó si existía la posibilidad de cambiarlos, pero era más barato sacar unos nuevos. El pequeño problema era que, dadas las fechas, cada billete nos saldría por más de cuatrocientos euros: exactamente lo que me habían costado la suma de todos cuando los saqué, dos meses y medio atrás. Pregunté, rogué, supliqué, puse la tierna cara del gato con botas de Shrek, pero nada sirvió; no sólo era un dineral que no teníamos, sino que no había billetes para esa noche, cosa que comprobé dedicando diez minutos a buscar otras posibilidades en otras compañías en uno de esos ordenadores del aeropuerto. Así que, derrotado, me di la vuelta y con el corazón ‘partío’, les dije:

– “Chicos: nos vamos casa”.

Jaime y Tomás empezaron a llorar, diciendo: “Yo me quiero ir a Canarias con mi hermana y mis abuelooos…” Pero no había nada que hacer. Regresaríamos, resignados y alicaídos, con la cabeza llena de planes navideños que se iban desmoronando como un muñeco de nieve en plena playa. Lola me miraba con gesto de incredulidad; su expresión lo decía todo: “… Rafa, ¿dónde tienes la cabeza?…” Me sentía fatal; por un absurdo despiste, me había cargado las ilusiones de toda mi familia, tanto de los que estaban conmigo como de Carlota, los abuelos y los primos que nos esperaban en Las Palmas. ¡Qué desastre!

Me acordé, en ese momento, de la película “La vida es bella” y de cómo Roberto Benigni, en una situación terrible en el campo de concentración, hace vivir aquel drama a su hijo como un juego, como una aventura. No podía dejar que mis hijos se hundieran, debía sobreponerme y animarles, dar la vuelta a la tortilla y tratar de encontrar lo positivo de aquella absurda situación, aunque no tenía idea de cómo hacerlo. Vi entonces que Marta y Elena, por su cuenta, habían empezado a rezar en Rosario mientras todo sucedía, y cómo los pequeños habían empezado a jugar a resbalar en el suelo de mármol. La pobre Lola, bastante hacía con no ‘matarme’ y aguantar el tipo con una sonrisa que me ayudaba a no hundirme. Comprobé, una vez más, que tengo una familia que no merezco y que me ama tal como soy y a pesar de cómo soy.

Salíamos ya por la puerta de la terminal, dirigiéndonos hacia la furgoneta para regresar a casa. Yo iba el último, junto a Álvaro, cargando con los bultos más pesados. De repente, algo me hizo mirar a la derecha. Un joven, trajeado y con gesto serio, caminaba hacia nosotros. Me detuve por un momento, queriendo descubrir que venía a ofrecernos su ayuda. No me equivoqué. Aquel chico me miró y se dirigió a mí, diciéndome:

– “Hola, ¿son ustedes la familia que…?

– “¡Sí, sí, somos nosotros!” -le interrumpí, sin dejar que terminara la frase, intuyendo que traía con él la respuesta a las plegarias que mis chicas habían puesto en marcha un rato antes.

– “Mire” -me dijo- “me hago cargo de lo tremendo de su situación, así que vamos a tratar de hacer algo, como un especialísimo favor. Intentaremos usar los billetes de vuelta para tratar de cambiarlos por el vuelo que sale dentro de dos horas. Eso sí, le adelanto que el vuelo está repleto y que lo único que puedo ofrecerles es ponerles en lista de espera por si alguien falla. Vuelvan por aquí a las nueve y cinco y veremos si hay plazas libres. Es todo lo que puedo hacer, lo lamento.”

No sé si era un supervisor de la compañía aérea, un ángel o un paje real; pero desde luego, le agradecí de corazón semejante regalo. Nos acercamos al mostrador para prepararlo todo y comprobé que el chico que nos había atendido al principio, ese al que me había dirigido con mi mejor sonrisa y mi mayor chulería, era quien se había “chivado” de nuestra complicada y patética situación y quien había tocado la tecla necesaria para agotar todas las posibilidades para no quedarnos en tierra.

Nos acercamos con todo el equipaje al fondo de la terminal, sin dejar de tener a la vista los mostradores de facturación, adonde no dejaban de llegar más y más viajeros. Nos sentamos y nos pusimos a hablar, a leer, a jugar… hasta que Marta nos propuso nuevamente rezar el Rosario. Así lo hicimos, llevando cada uno un Misterio y pidiendo que Alguien nos echara una mano para que quedasen al menos seis plazas libres en el vuelo. Fue la hora y diez minutos de espera más larga de nuestra vida.

A las nueve y tres minutos, Lola y yo nos acercamos tímidamente al mostrador, con el corazón en un puño y la esperanza en que un regalo de Navidad llegaría para nuestros hijos en forma de plazas libres de última hora.

– “Pasen por aquí y traigan el equipaje”.

La cara de nuestro ángel-supervisor-de-la-guarda lo decía todo: ¡había plazas! Facturamos las maletas, agradecimos a los dos el interés y el cariño para con nosotros, les felicitamos la Navidad y los pequeños se pusieron a contarles sus planes navideños. Alguna lagrimilla llegó a saltar, a uno y otro lado de los mostradores.

Acompañé a los míos al acceso de embarque y nos despedimos entre risas nerviosas, llenos de agradecimiento al Niño Jesús por semejante regalo navideño. Viajaron, desperdigados cada uno en una zona del avión, pero viajaron. Lola consiguió que alguien le cambiara el sitio para ir junto a Jaime. Todos estuvieron bien atendidos.

Esta mañana, hablando por teléfono, Lola me confirmó mi sospecha:

“Rafa, no te lo vas a creer: el avión iba totalmente lleno y no aparecieron ni cinco plazas, ni tres, ni siete ni nueve. Aparecieron seis, justamente seis; nuestras seis plazas. Ha sido un milagro, no me cabe duda.”

Hay quien dirá ¡qué suerte! o ¡qué casualidad!. Yo creo que es más sencillo: hay Alguien ahí que nos quiere, nos ama y vela por nosotros. Y a veces nos deja llegar a situaciones límite, de las que siempre saca algo bueno. En este caso, no sólo ha sido el poder ir, sino lo que se llevan ‘en la buchaca’ esos chicos del personal de tierra que tanto nos ayudaron. Y es que, cuando uno da sin esperar nada a cambio, cuando uno AMA, recibe muchísimo más de lo que da; algo así como el ciento por uno. De momento, tienen nuestro agradecimiento, nuestro cariño y nuestras oraciones.

Que Dios les bendiga. Y a vosotros. FELIZ NAVIDAD

 

Esta mañana he encontrado en el ABC una entrevista a un personaje que sigo desde que leí “Vida después de la vida”, todo lo que he leído de él me parece creíble. Os transcribo esta pequeña pero sumamente interesante entrevista que ha hecho Virginia Ródenas:

Hacia la luz

Moody (Porterdale, EE.UU., 1944), doctor en Filosofía y Psiquiatría, fue psiquiatra forense en el hospital estatal de máxima seguridad de Georgia, «el trabajo que más me ha marcado». Con su libro «Vida después de la vida», en el que establece con entrevistas el patrón que siguen las experiencias cercanas a la muerte (ECM) y del que ha vendido más de 15 millones de ejemplares, reabrió en Occidente el debate de la supervivencia de la conciencia. Ha sido la estrella del Foro Internacional de Ciencias Ocultas que se celebra hasta el domingo en Príncipe Pío (Madrid).

 

Su estudio empírico sobre cientos de experiencias cercanas a la muerte (ECM) demuestra que estas siguen un patrón.

-La gente dice que abandona su cuerpo, que lo ven desde arriba, que va por una especie de pasillo, llega a una luz brillante, en la que siente compasión y amor absolutos, que amigos y familiares que han muerto la esperan, y tiene un recuerdo panorámico en el que ve toda su vida; y todo eso sucede al mismo tiempo y de forma instantánea. Y ahora sabemos que esa pauta también la han seguido personas al cuidado de moribundos.

-La mayoría le dijo que no quería volver a la vida.

-Lo que dicen es que no quieren dejar ese estado de consciencia. Unos vuelven porque tienen cosas pendientes, pero no saben cuáles y es frustrante, aunque años después de la ECM pudieran ver el qué; otros pudieron elegir, y la razón más poderosa para volver de cuantos entrevisté fue que tenían hijos pequeños.

-¿No habló con nadie que en vez de ascender a la luz hubiera descendido a las tinieblas?

-Sí, sí. A veces hay experiencias negativas, el problema es que son muy difíciles de estudiar porque son pocas. Según la encuesta Gallup de 1982 sobre las ECM, de ocho millones de norteamericanos que declaraban haber tenido esta experiencia, solo para el 3% fue negativa, y todas variadas, así que no es posible establecer un patrón como en las positivas. Además, el que la sufre no está tan dispuesto a contarla.

-Ante el más allá, ha defendido que importa más la duda reflexiva que una afirmación peregrina.

-Así es. Antes de entrar en Medicina yo era catedrático de Filosofía y de Lógica, y estoy de acuerdo con Platón en que la cuestión de la vida tras la muerte es la pregunta más importante de nuestra existencia y estamos obligados a utilizar tan buen razonamiento como sea posible, conscientes de que es una pregunta muy difícil y no se debe responder con ideologías.

-¿Y usted, qué cree? ¿Hay vida tras la muerte?

-Nunca me vi expuesto a las ideas de la religión hasta que estudié a Platón, así que para mí ha sido un proceso dificilísimo. Pero hace unos años, revisando todo lo estudiado, vi que no me enfrentaba a lo que la realidad me ponía delante. Sí, para mi sorpresa, sí parece que es verdad que hay vida, y con las experiencias idénticas de cuidadores de moribundos se elimina casi por completo que sea un proceso neurofisiológico del cerebro, porque los que están al lado del enfermo también lo viven y no están enfermos.

-¿Persigue dar sentido a la vida o perder el miedo a la muerte?

-Perdí el miedo a la muerte hace muchísimo tiempo y 14 años atrás hubiera estado dispuesto a morir, pero adopté con mi mujer a un niño y luego a una niña, así que quiero quedarme para verlos crecer.

-¿Ha contemplado la trascendencia del hombre?

-Sí, aunque me costó darme cuenta porque no es mi manera normal de pensar. Las ideas de Platón, tan interesado como nosotros en las ECM, han sido muy persuasivas. Y ahora empezamos a desarrollar herramientas racionales para estudiar todo esto. En mi trabajo ha sido básico el rigor, dar solo información verificada por mí y por cualquiera. Para mí es importante poder mirarme al espejo cada mañana y decir «ese es un tipo que no confunde a la gente».

-¿Y qué pinta usted en un foro de ciencias ocultas?

-Educar es muy importante. Me lo inculcó mi padre, cirujano, militar y primer miembro de su familia que iba a la Universidad. Me decía: «Si logras licenciarte y llegas a ser catedrático, tienes una responsabilidad pública de compartir tu conocimiento». Por eso nunca quise confinar mi trabajo a círculos académicos.

-Parece hecho a todo. ¿Qué le sobrecogió?

-La respuesta del profesor Ritchie, graduado con solo 20 años en Física, la primera persona a la que entrevisté por una ECM. «En la visión panorámica de mi vida —dijo— señalaba todos mis logros académicos y materiales, pero a la luz brillante no le interesaba eso, solo si había aprendido a amar». ¡Un tío tan brillante y sentía que el final de la vida de lo único que trata es de eso, del amor! Me afectó mucho.

Artículo extraído de www.elconfidencial.com :

 

Ángel Olaran, misionero que desarrolla su trabajo en el contiente africano, nació en Hernani (Guipúzcoa), “hace ya mucho tiempo”. Tras trabajar varios años en un banco, decidió dedicar su vida a tareas humanitarias, y en ello lleva desde hace cuatro décadas. Su presente destino es la Misión de St. Mary en Wukro (Etiopía).

P.- ¿Cómo surge su vocación de misionero?

R.- En el ambiente cristiano católico de los años 50 y 60 tuve la oportunidad de ser acogido por los adolescentes y jóvenes de mi pueblo, Hernani. Entre ellos tuve la posibilidad de descubrir y de desarrollar mi faceta social, así como el apego a la Naturaleza: amor a la montaña, plantas, animales. Esta dimensión me abrió hacia lo que no soy yo, hacia el que no es yo. Y esta dimensión sigue viva en mí.

Algunos de mis amigos prestaron servicios misioneros como laicos en Sudamérica. Y ahí surgió mi interés por un servicio de este estilo. Y sin mayor razonamiento, supe que tenía que ser en África.

Habiendo cumplido los 19 años, tuve una experiencia vital de Dios. Algo que apenas duró segundos. Y que no he necesitado que se repitiera.

Y ahí comenzó mi caminar hacia mi interior. Y ahí sigo, ahondando en el viaje hacia mí mismo.

P.- ¿Cree Vd. que Dios es patrimonio de alguna religión en exclusiva?

R.- Sobre Dios sólo podemos balbucear. Incluso los grupos que nos jactamos de haber recibido revelaciones especiales de Dios, lo que podemos “saber” de Él es como a tientas, apoyándonos en  lo que captamos en las relaciones humanas. Para los creyentes, nuestras vivencias humanas de justicia, amistad, amor, paternidad, maternidad, creatividad, belleza, armonía, etc., orientan nuestro caminar interior hacia ese Ser que es fuente de esas virtudes humanas, y en quien, a través de ese paso tan bien ideado, llamado muerte, estas virtudes nuestras se complementarán de manera infinita. La tendencia de las religiones que han recibido El Libro Sagrado a hablar de Dios con una infalibilidad que ni el mismo Jesús, en nuestro caso, la utilizó, es contrario a la misma revelación.

Jesús fue dogmático en cuanto a principios humanos: se te ha dado gratis, dalo gratis; se te ha dado 5, se te pedirán 5; bienaventurados los pobres, los que aman la justica, visitan a los presos, dan de comer a los que tienen hambre, acogen a los de fuera. . . Muchos de sus seguidores, más que implementar esos principios con nuestra manera de vivir, intentamos monopolizar la Naturaleza de Dios: Trinidad Santísima, personalidad de Jesús, Virginidad de Maria, poder eclesial. . . En lugar de dejarnos orientar por Dios, orientamos a Dios con el riesgo de convertirlo patrimonio exclusivo.

P.- ¿Podría nuestra ignorancia crear la figura de Dios para satisfacer nuestra necesidad de protección y ahuyentar el miedo respecto de nuestro destino?

R.- Intuyo que la experiencia de Dios puede ir de la mano con la experiencia de nuestra personalidad. Si identificáramos nuestra personalidad con la figura de un cono, el vértice seria ese “punto” nuestro personal, indivisible. Eterno. Ese vértice es la sede de todo lo que consideramos valores: Armonía, Belleza, Amor, Amistad, Unidad, Justicia, Paz, Luz. . . Sería Dios, hacia lo que tendemos y donde nunca llegaremos. Es la “creación” de Dios no por lo negativo  sino por lo positivo: donde, un día, nuestra ansia de infinitud hacia los mencionados valores encontrará su complemento total, en el “corazón” de Dios.

La fe no asegura la necesidad de protección ni ahuyenta los miedos. Diálogo de Carmelitas de Guardini, y la película La última en el cadalso relatan la angustia visceral que le producen el sufrimiento, el dolor y la duda a una religiosa de vida contemplativa hasta que descubre que su vocación es la de acompañar a Jesús en la angustia que vivió en el Huerto de Los Olivos.

Dios está siempre mucho más allá de lo que cualquier confesión religiosa pueda afirmar de él. En nuestro gozo de haber recibido una revelación divina, tenemos que ser constructores de hermandad aboliendo fronteras, descubriendo el misterio de la diversidad .

P.- ¿Cree Vd. que la ley del amor, en su más amplia acepción, podría ser el motor que genera entendimiento entre los humanos?

R.- San Agustín afirmaba algo así como que estamos creados para el amor y que sólo descansaremos en el amor; por su parte, Juan de la Cruz comentaba que en la noche de la vida seremos juzgados sobre el amor. San Juan afirma “Dios es Amor”. Jesús a sus seguidores les da una nueva ley “Amaros como yo os he amado”, asegurando que “no hay mayor amor que dar la vida por los que se ama”. Dentro del entorno cristiano no hay mejor ley que la del amor para generar ese entendimiento. Y en al amor creceremos todos unidos, a la vez que individualizados, por toda la eternidad.

El cristianismo no posee el monopolio de amor. Todas las culturas son criaturas y reflejo de ese único Amor y a Él nos conducen.

P.- ¿Por que Etiopía fue su elección?

R.- Elegí Tanzania y allí viví 20 años. Cuando uno acepta vivir y trabajar en el interior de un grupo de personas de la naturaleza del nuestro, de entrada ofrece su disponibilidad. El año 1992 los superiores me propusieron venir a Etiopía y lo acepté.

P.- ¿Qué balance hace de su actividad en Etiopia?

R.- De los 20 años pasados en Tanzania tengo la sensación de que fue un tiempo sólido. Aquí llevo casi el mismo tiempo que en Tanzania y tengo la sensación de que esos años se me han escapado de la mano. Los podría encerrar en unos pocos años. Y la pregunta visceral: ¿Qué he hecho todo este tiempo? ¿Qué puedo ofrecer? Y aquí no cuenta la lógica matemática: tantos pozos, ni tantos árboles plantados, ni alumnos. . . Lo que brota de mis raíces, y eso es lo que cuenta, es que la actividad podía haber sido más creativa; con una motivación más limpia. Podría haber llegado a relacionarme con mucha más gente, acompañarles mejor. Mucho más cercano en sus sufrimientos. 

P.- ¿Qué alternativas, de fácil aplicación, podrían erradicar la pobreza?

R.- Con la depresión de los años 30, del sistema capitalista duro – no había horarios de trabajo, ni los niños eran respetados, sueldos que no llegaban ni a propinas; seguridad bajo mínimos- . . . se pasó al de Bienestar Social. Costó pero se consiguió.

La economía del Bienestar Social ha llegado a la Globalización, basada en gran parte en la miseria económica que exige el sacrificio ofrecido al dios dinero, de los 20.000 niños (100.000 personas) que mueren diariamente a consecuencia de la mala alimentación.

Álvaro Van der Brule

Ciertas cosas han de ser escuchadas, por respetos humanos no debemos prescindir de compartir con los demás ciertas verdades. Soy consciente de la imagen que proyecta una persona que habla de estas cosas, pero lo asumo vista la importancia del tema que trato.

         Parece ser que las convulsiones mundiales profetizadas por numerosas personas, apariciones y revelaciones empiezan a hacerse realidad, comienzan tiempos fuertes en los que debemos reafirmarnos en la fe y no dejarnos caer en la desesperanza. Los cristianos hemos de ser hoy más que nunca los que sostengamos la bandera de la esperanza cuando todo parece hundirse. Sin caer en catastrofismos no debemos mirar lo que pasa alrededor como si no fuera con nosotros. Ahora os paso un enlace en el que podemos ver los estremecedores mensajes de la Virgen anunciando lo que ha pasado en Japón.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=14380

http://www.revelacionesmarianas.com/

Recibid todos como siempre un afectuoso abrazo.

Publicado en ACIPRENSA

   “En un testimonio a la emisora radial Rainha da Paz, un médico brasileño que efectuó durante años el aborto relató su dolorosa e intensa experiencia de conversión, iniciada luego de la muerte de su hija.

 El médico comentó que es el único hijo hombre de una familia humilde del interior de Minas, y que “con sacrificio y unión” fue el único que tuvo la oportunidad de estudiar, “pues mis hermanas no terminaron la enseñanza secundaria”.

 “Mi madre era una simple costurera que trabajaba hasta las madrugadas para ayudar a mi padre. Mi padre era una guardia nocturno. Por eso se pueden imaginar el sacrificio que hicieron para tener un hijo médico. Luego escogí la ginecología y la obstetricia”, afirmó.

 “Entre las mayores dificultades enfrentadas como médico recién formado, choqué con la realidad de lo que es mi profesión. En un largo tiempo los médicos se vuelven ricos, y yo quería más, quería enriquecerme y tener más dinero. Fue así como violé el juramento que hice cuando me formaba para dar la vida, para salvar la vida. Ayudé a muchos niños a venir al mundo, pero también a muchos de ellos no les permití nacer y me enriquecí escondido tras la máscara de la vitalidad”, agregó el médico.

Sobre su vida abortista, el experto explicó que “puse un consultorio que en poco tiempo se convirtió en el más visitado de la región. Y saben ¿qué es lo que hacía?: abortos. Y como todos los que cometen el crimen, me decía a mi mismo que todas las mujeres tienen el derecho de escoger y que era mejor que sean ayudadas por un médico para no correr los riesgos de ir a una clínica clandestina donde los índices de muertes son alarmantes”.

 “Y fue así, en un ciego e inhumano oficio de medicina, que construí una familia con muchos bienes, muy rica y que nada le faltaba. Mis padres murieron con la ilusión de que su hijo era un doctor bien logrado, exitoso. Crié a mis hijas con el dinero manchado con la sangre de inocentes y fui el más despreciable de los humanos. Mis manos, que debieron ser bendecidas para la vida, trabajaron para la muerte“, agregó.

 Entrando al tema de su conversión, el médico explicó emocionado que “sólo paré cuando Dios en su sabiduría infinita, rasgó mi conciencia e hizo sangrar a mi corazón con la misma sangre de todos los inocentes que no dejé nacer. Mi hija menor, Leticia, dejó de respirar por una infección generalizada luego de haberse sometido a un aborto. Ella, de 23 años de edad, salió embarazada y buscó el mismo camino de tantas otras que me fueron a buscar: el camino del aborto. Y sólo supe de esto cuando ya nada se podía hacer”.

“Al lado del lecho de muerte de mi hija, vi las lágrimas de todos esos angelitos que yo maté. Mientras ella esperaba la muerte, yo agonizaba junto a ella. Fueron seis días de sufrimiento para que en el sétimo día ella partiese hacia el encuentro con su hijo, al cual un médico asesino le impidió nacer”, comentó.

 “Cansado por las noches que pasé al lado de mi hija, yo soñé que andaba por un lugar absolutamente oscuro y muy húmedo, en el que quería respirar pero no podía, yo quería salir desesperadamente pero fui envuelto por un lugar en donde el estruendo me dejaba atónito. Eran los llantos dolidos de los niños que en mi pensamiento, como si un rayo me cortase por la mitad, veía en mi entendimiento: los llantos eran de dolor, eran los lamentos de los angelitos que yo no dejé nacer. Era la triste consecuencia de mis actos sin pensar, esos llantos que gritaban ¡asesino!, ¡asesino!”, afirmó el médico.

 “Asustado para salir de aquel lugar, pasé mi mano por mi rostro para secar mi sudor y mis manos se mancharon de sangre! Aterrorizado grité con toda la fuerza que me quedaba un pedido de perdón: ¡Dios me perdone! Sólo así logré respirar nuevamente y me acordé de que era tiempo de acoger y valorar el último respiro de mi hija, que murió por las consecuencias de la infección que le produzco el aborto. Yo sé eso a través de mi sueño”, agregó.

 El experto comentó que “Dios me hizo entender que a partir del momento de la fecundación del óvulo existe vida, por lo que entendí que soy un asesino. No sé si algún día Dios me va a perdonar, pero para restar mi culpa y mi dolor, vendí mi consultorio y todos los bienes que conseguí con la práctica del aborto y con ese dinero, construí una casa de amparo para madres solteras y me dedico hoy a atender y practicar ¡una medicina de verdad!”.

 “Hoy soy médico de los pobres, de los desamparados y desvalidos, y los niños que vienen al mundo a través de mis manos son hijos que adopto pues sé que tengo una sola misión: traer la vida al mundo y dar condiciones para que los niños tengan un lugar feliz donde el padre es Jesús. Recen por mí, recen para que Dios tenga piedad de mí y me perdone, porque tengo la seguridad de que participaré del juicio final“, concluyó

Un trabajador social de Afganistán, Said Musa, convertido al cristianismo, ha sido condenado a la horca por negarse a volver a la fe de Mahoma.
 
Musa, de 45 años, está desde hace ocho meses en una prisión de Kabul, donde ha sido objeto de abusos sexuales y torturas. El “apóstata,” que perdió una pierna en 1990 al pisar una mina anti persona, trabajaba como fisioterapeuta para la Cruz Roja en un centro donde se da asistencia sanitaria a personas amputadas.
 
Hace unos días, un juez le manifestó que si no regresaba al islam sería ahorcado inmediatamente, a lo que Musa respondió que no estaba dispuesto a abandonar el cristianismo, aunque le costara la vida.
 
Los abogados, rechazan defender la causa de Musa a menos que abrace de nuevo el islam, mientras que otros ya dejaron el caso debido a las amenazas de muerte.
 
La apostasía es considerada un crimen que se debe castigar con la pena de muerte en países como Afganistán, Somalia, Irán o Arabia Saudita.

La organización Hazteoir ha lanzado una campaña para pedir a la ministra Trinidad Jiménez que presione al Gobierno de Hamid Karzai por la liberación de Said Musa y por la libertad religiosa en Afganistán. 

Sinceramente, el Opus Dei siempre me ha dado cierto repelús, cierto temor indefinido, cierto rechazo, provocado por historias que me había contado un amigo de un amigo que otro amigo le había contado que… También por la experiencia de mi hermana en un centro educativo relacionado con la “obra” dónde había un sacerdote que según mi opinión no representaba dignamente a la Iglesia. Ahí quedó la cosa y nunca me he vuelto a interesar por el tema. Ahora como por casualidad ha caído delante de mis ojos una noticia de www.religionenlibertad.com  ( http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=13871 )  que hablaba de la película que ha rodado Roland Joffé (director de “Los gritos del silencio”, “La Misión”, “La ciudad de la alegría”…) sobre San Josémaría Escrivá, y he visto un pequeño vídeo y me ha llamado poderosamente la atención tanto es así que lo quiero compartir con vosotros a ver qué os parece. A partir de ahora me voy a interesar a conocer más (de primera mano) el Opus Dei.

Recibid, como siempre, un afectuoso saludo.

Como casi siempre sigo en el vil vicio del “copy and paste”, (copia y pega), no importa, el caso es que Luis y María Jesús me deleitan con esta breve entrada en su blog* y me dan una bofetada moral que me despierta del sopor intelectual y espiritual en el que a veces caigo, han sido de nuevo capaces de poner las palabras exactas a lo que pienso y no se expresar… a continuación os transcribo:

EL MUERTO.

Isabel regresaba del cine indignada. La película planteaba quien debiera hacerse cargo de un niño que se quedaba solo y, como pretendía ser realista y objetiva, la cuestión se reducía a saber quien cargaba con “el muerto” (con el niño).

Nuestra pequeña nietecita hace las delicias de su madre, a la que adora. Isa es feliz. Pero hay quien le advierte que no se está enfrentando a la vida, que se está escapando de la dura realidad que debería vivir como madre soltera (… es la mentalidad de que un niño es “un muerto”).

También yo he sentido a veces el rechazo de los que no soportan la felicidad de una madre de familia numerosa. Al parecer, debería estar llorosa, agobiada, gorda y desaliñada. Pues, tampoco… curioso desacierto!

Y es que la “Nada” que avanza y se come Fantasía, el lado oscuro que ha conseguido dispersar a los caballeros Jedi, el ojo que todo lo ve y quiere someter a la tierra media…. ese monstruo de mil caras que se alimenta de nuestras mentiras… sabe que su principal adversario es la vida que viene, la felicidad que confía y cree.

Por eso, -por todos los medios- intenta hacernos creer que un niño es una desgracia, “un muerto”, y que solo personas que no son realistas ni objetivas lo pueden ver de otra forma. Mentira podrida.

*(http://luisroa.blogspot.com/ os he hablado de él anteriormente, está en mis enlaces en TESTIMONIOS)

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