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Esta mañana he encontrado en el ABC una entrevista a un personaje que sigo desde que leí “Vida después de la vida”, todo lo que he leído de él me parece creíble. Os transcribo esta pequeña pero sumamente interesante entrevista que ha hecho Virginia Ródenas:

Hacia la luz

Moody (Porterdale, EE.UU., 1944), doctor en Filosofía y Psiquiatría, fue psiquiatra forense en el hospital estatal de máxima seguridad de Georgia, «el trabajo que más me ha marcado». Con su libro «Vida después de la vida», en el que establece con entrevistas el patrón que siguen las experiencias cercanas a la muerte (ECM) y del que ha vendido más de 15 millones de ejemplares, reabrió en Occidente el debate de la supervivencia de la conciencia. Ha sido la estrella del Foro Internacional de Ciencias Ocultas que se celebra hasta el domingo en Príncipe Pío (Madrid).

 

Su estudio empírico sobre cientos de experiencias cercanas a la muerte (ECM) demuestra que estas siguen un patrón.

-La gente dice que abandona su cuerpo, que lo ven desde arriba, que va por una especie de pasillo, llega a una luz brillante, en la que siente compasión y amor absolutos, que amigos y familiares que han muerto la esperan, y tiene un recuerdo panorámico en el que ve toda su vida; y todo eso sucede al mismo tiempo y de forma instantánea. Y ahora sabemos que esa pauta también la han seguido personas al cuidado de moribundos.

-La mayoría le dijo que no quería volver a la vida.

-Lo que dicen es que no quieren dejar ese estado de consciencia. Unos vuelven porque tienen cosas pendientes, pero no saben cuáles y es frustrante, aunque años después de la ECM pudieran ver el qué; otros pudieron elegir, y la razón más poderosa para volver de cuantos entrevisté fue que tenían hijos pequeños.

-¿No habló con nadie que en vez de ascender a la luz hubiera descendido a las tinieblas?

-Sí, sí. A veces hay experiencias negativas, el problema es que son muy difíciles de estudiar porque son pocas. Según la encuesta Gallup de 1982 sobre las ECM, de ocho millones de norteamericanos que declaraban haber tenido esta experiencia, solo para el 3% fue negativa, y todas variadas, así que no es posible establecer un patrón como en las positivas. Además, el que la sufre no está tan dispuesto a contarla.

-Ante el más allá, ha defendido que importa más la duda reflexiva que una afirmación peregrina.

-Así es. Antes de entrar en Medicina yo era catedrático de Filosofía y de Lógica, y estoy de acuerdo con Platón en que la cuestión de la vida tras la muerte es la pregunta más importante de nuestra existencia y estamos obligados a utilizar tan buen razonamiento como sea posible, conscientes de que es una pregunta muy difícil y no se debe responder con ideologías.

-¿Y usted, qué cree? ¿Hay vida tras la muerte?

-Nunca me vi expuesto a las ideas de la religión hasta que estudié a Platón, así que para mí ha sido un proceso dificilísimo. Pero hace unos años, revisando todo lo estudiado, vi que no me enfrentaba a lo que la realidad me ponía delante. Sí, para mi sorpresa, sí parece que es verdad que hay vida, y con las experiencias idénticas de cuidadores de moribundos se elimina casi por completo que sea un proceso neurofisiológico del cerebro, porque los que están al lado del enfermo también lo viven y no están enfermos.

-¿Persigue dar sentido a la vida o perder el miedo a la muerte?

-Perdí el miedo a la muerte hace muchísimo tiempo y 14 años atrás hubiera estado dispuesto a morir, pero adopté con mi mujer a un niño y luego a una niña, así que quiero quedarme para verlos crecer.

-¿Ha contemplado la trascendencia del hombre?

-Sí, aunque me costó darme cuenta porque no es mi manera normal de pensar. Las ideas de Platón, tan interesado como nosotros en las ECM, han sido muy persuasivas. Y ahora empezamos a desarrollar herramientas racionales para estudiar todo esto. En mi trabajo ha sido básico el rigor, dar solo información verificada por mí y por cualquiera. Para mí es importante poder mirarme al espejo cada mañana y decir «ese es un tipo que no confunde a la gente».

-¿Y qué pinta usted en un foro de ciencias ocultas?

-Educar es muy importante. Me lo inculcó mi padre, cirujano, militar y primer miembro de su familia que iba a la Universidad. Me decía: «Si logras licenciarte y llegas a ser catedrático, tienes una responsabilidad pública de compartir tu conocimiento». Por eso nunca quise confinar mi trabajo a círculos académicos.

-Parece hecho a todo. ¿Qué le sobrecogió?

-La respuesta del profesor Ritchie, graduado con solo 20 años en Física, la primera persona a la que entrevisté por una ECM. «En la visión panorámica de mi vida —dijo— señalaba todos mis logros académicos y materiales, pero a la luz brillante no le interesaba eso, solo si había aprendido a amar». ¡Un tío tan brillante y sentía que el final de la vida de lo único que trata es de eso, del amor! Me afectó mucho.

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VIII: CONFIANZA EN DIOS (1)

VOSOTROS DARÉIS VIDA

Me es muy agradable derramar mi rocío, el que Dios, en su gran bondad y por privilegio muy especial, me permite transmitiros directamente. Vuestra Fe me facilita esta unión y la amplía cada día.

Meditad en los mensajes anteriores, sobre todo en los que se trata de la muerte, esa palabra que aterroriza a los hombres, los vuelve literalmente locos, porque no comprenden que la muerte es la salida de prisión del alma hacia la luz. ¿Por qué hacerse un mundo de lo que solo es transformación? ¡Unas paletadas de tierra sobre un cuerpo sin valor, rápidamente reducido a una ceniza gris! Pensad sobre todo y únicamente en el alma que va hacia la luz, hacia todo lo que es hermoso, puro. ¡Ah! ¡No la compadezcamos por abandonar su prisión! Por confortable que sea, es siempre de una cárcel de la que el alma se evade, llevando consigo sus buenas y malas acciones; nada se pierde, todo cuenta.

Asimismo, rezad con fervor por las almas del Purgatorio todavía en las tinieblas. Ayudadlas a encontrar alivio con vuestras oraciones. Si supierais y comprendierais cuántas almas pesadas sufren y buscan la puerta de Dios, esperando en la oscuridad que vengan a iluminarlas, a conducirlas, tendríais piedad, y vosotros nos ayudaríais con vuestras oraciones a salvarlas. Hablo solo de regiones purgatoriales por las que el alma pasa, permanece un tiempo más o menos largo y arrastra el peso de sus faltas. Enviadles con frecuencia vuestro piadoso pensamiento; que vuestras oraciones suban hacia Dios para implorar su misericordia: ninguna llamada queda sin respuesta; todo movimiento de vuestras almas lleva sus frutos.

¡Oh! vosotros que sabéis, amigos queridos, vosotros, los privilegiados, rezad con un impulso de todo el ser, y daréis Vida. Abriréis almas, derramaréis también luz celestial que habéis recibido. Tenéis una tarea que cumplir, superaos a vosotros mismos, sed apóstoles, ayudadnos; podéis hacerlo ya con vuestras oraciones que llegan a nosotros en rayos purísimos, y son una fuerza… Vosotros secundáis nuestros esfuerzos, cooperáis en nuestro trabajo, y yo os prometo que no solo daréis alegría y vida, sino que seréis también inundados por ellas.

¡Es tan agradable trabajar en el servicio de Dios! comprended esta palabra, extraed de ella la belleza, la grandeza, y preparad vuestra futura morada rezando por vuestros hermanos desgraciados. No malgastéis vuestras horas, ellas os serán contadas. Sobre todo, no las volváis pesadas bajo la carga pesada que se agarra a todas las acciones en las que domina el egoísmo. El orgullo, el egoísmo son los mayores venenos humanos, los más dañinos, los más destructivos; engendran todas las calamidades que pesan sobre la humanidad. Sin ellos, el amor reinaría en los corazones regenerados. Por eso os repito, intentad con vuestros ejemplos de bondad, de caridad, de renuncia, más que con palabras aclaratorias, de disminuir, al menos en torno a vosotros, la intensidad de esta calamidad. Olvidaos, pensad, en vuestras oraciones también, más en los otros que en vosotros mismos: así solamente ellas darán frutos.

Pequeños, humildes, debéis ser y permanecer… El alma brilla en proporción a su humildad; cuando más os olvidéis de vosotros, mayor será la recompensa de Dios.

Creed en el amor de Paqui, que se ha deshojado para que vosotros Viváis y deis Vida.

Paqui.

FIN DE AÑO

Llega Navidad. Aprovechad vuestras horas de descanso y de calma para meditar en la venida de Cristo, en su obra, en la voluntad que mostró durante su vida terrestre y en los resultados obtenidos. Sed los magos del pesebre y aportad al Niño Jesús el homenaje de vuestro respeto, de vuestra confianza, de vuestro amor. Hacedle el regalo más hermoso, el mayor que un ser humano puede hacer: la entrega de vosotros mismos, regalo supremo, —y no os volváis a tomar, todo está ahí.

Tened confianza; mirad y seguid a Jesús desde el pesebre a la cruz. ¿No fue siempre todo amor, en su pesebre sonriendo a su madre, en el taller de su padre adoptivo, después en su vida evangélica, más tarde aún durante su Pasión, y en el momento de su muerte sobre la cruz cuando confía a san Juan su Madre dolorosa? ¡Después de su Resurrección, también, cuando visita y consuela a sus discípulos queridos, y hace que descienda sobre ellos el Espíritu Consolador que abrirá su espíritu a las bellezas de las enseñanzas que ellos deberán difundir, y que les hará comprender aquello por lo que la muerte les parecerá dulce y la palma del martirio muy envidiable!

Ah, creed en el cariño del Padre, suceda lo que suceda, y rezad con fervor, para pedir que el mundo, al que Dios tanto ha amado, se haga mejor, que el egoísmo encuentre delante de él la barrera necesaria, y que los impulsos generosos, el desapego, el deseo de «uno por todos y de todos por todos» gane por la mano a ese egoísmo que tanto mal causa. Y decid muy alto: «¡Dios no castiga! Es el individuo el que pone en sus manos las esposas, en sus pies los grilletes, que lo desgarran.»

Todo se encadena, y el equilibrio es necesario para la armonía universal. No dudéis nunca de la misericordia divina, y no creáis sobre todo en la indiferencia del Creador hacia su criatura. Su bajada a la tierra fue la mayor prueba de amor que podía dar a sus hijos que no la comprendieron. Pensad en Jesús cuando el sufrimiento os abrume; el sufrimiento es necesario, el rescate no se paga con monedas de plata. El equilibrio se rompió, los diques del mal se abrieron y ese mal fluye y se difunde en abundancia: solo el sufrimiento, la aceptación, la oración, detendrán esa lava que hunde a los humanos en una oscuridad total. Pero el momento aún no ha llegado. Rezad, no tratéis de comprender las causas profundas que trastornan al mundo. Dad gracias a Dios, en este día de Navidad, por habernos dado a Jesús; unamos nuestras almas para adorarlo y darle gracias; el cielo y la tierra se confunden, y éste es el gran milagro de la Navidad. ¡Oh! vosotros todos que sois los hijos de Dios, reconoced que no podéis nada si no seguís el camino trazado por Cristo. Seguidlo paso a paso; caminad por su senda; no os rebeléis; tened confianza y rezad, para alejar el mal en todas sus formas. Rezad y pedid a la Madre de Dios que nos ayude a socorrer a los que están sufriendo. Ella sufrió con tanta resignación y tanta comprensión que es para nosotros un ejemplo a seguir en las pruebas y el dolor, un refugio también hacia el que arrastraréis a aquellos cuya vida es un largo martirio.

Nuestra mamá del cielo… ¡Mi mamá de la tierra!…

Cuando pronuncio esta palabra: Mamá, me envuelven maravillosas y luminosas vibraciones… Dios nunca hizo nada mejor que esta palabra de amor: Mamá. Es hermosa como una fuente de agua viva acariciada por los rayos tamizados del sol. Mamá, es un perfume cuya composición solo Dios conoce, es inimitable… ¡Mamá! es un canto tan dulce, tan fino, que ni siquiera los ángeles pueden imitar sus armonías. ¡Mamá! Es todo el esplendor de los mundos, y toda la felicidad de los pequeños ángeles con las alas de oro.

Paqui.

LÍBRANOS DEL MAL

Escribo la palabra «confianza» en el corazón de mis amigos, en letras hechas con los materiales del Cielo: solo ellos son de una calidad que no puede decepcionar. Tened confianza en el gran futuro. Quienquiera que seáis, cualesquiera que sean las penas que sufráis, tened confianza, no os desesperéis. El futuro es vuestro, y esto solo debe mantener vuestro espíritu. Recordad siempre que sois vosotros los que forjáis ese futuro, que todas las penas que podáis sentir se transformarán en alegrías, y que lamentaréis no haber sufrido lo suficiente, tan hermosa será vuestra recompensa.

Abandonaos en las manos divinas de Jesús; haced vuestras tareas con un ánimo sin límites; volved a comenzar lo que no dé el resultado esperado. Y cuando, muy cansados, podáis decir con toda sinceridad: «he obrado lo mejor posible, Dios me juzgará», entonces, os suplico que depositéis vuestras alforjas y que durmáis en paz. Sed activos, no agitados. Ya os lo he dicho: no pidáis a la vida más de lo que pueda daros; pero vosotros, daos generosamente, sin llevar la cuenta. Amad a los desheredados, a los pequeños, a los débiles; repartid y dad alegría. Por triste que esté un corazón, si da alegría, se hará alegre, porque esa alegría que haya hecho aparecer iluminará y transformará su tristeza.

Terminemos el año, queridos míos, con esta llamada hacia Dios, digámosle: Líbranos del mal, Señor, alejad, todo lo que podáis sin perjudicar nuestro avance espiritual, esa plaga que cubre de lodo a la humanidad. Dad al mundo ojos que solo vean la luz, oídos que solo escuchen las campanas de la verdad; hacednos sordos a los discursos de los malos, alejad de nuestros corazones toda mancha, hacednos mejores; dad a cada uno paciencia, para que viva en paz junto a su hermano y su enemigo; llenadnos con el deseo de obrar mejor; enseñadnos a callar y a escuchar las divinas armonías espirituales que solo pueden resonar en nuestros oídos si los cerramos a las fanfarrias humanas. Hacednos más dóciles a las enseñanzas de Cristo. ¡Estamos tan lejos de El, de su doctrina, de la gran luz con que ha inundado al mundo! Que su inmenso amor no sea anulado por el egoísmo que reina como señor, que se hace rey del universo. Dad a nuestros corazones suficiente amor puro para que  seamos la fuente de juventud donde los sedientos vengan a apagar su sed. Que nuestros corazones se conviertan en refugio de los desheredados; que tengamos la posibilidad, nosotros también, de decir con Cristo: oh, vosotros que sufrís, venid a nosotros y seréis consolados. Dadnos esta fuerza, Dios mío; dad a vuestros hijos este deseo de seguiros, de vivir solamente para derramarse en caridad.

Olvidémonos; olvidaos; pensad en vosotros solo para daros más ampliamente aún y siempre. Elevad vuestras almas y, en esta ofrenda, que Dios no os vea solos, sino que vea en vuestro gesto a las almas que tratáis de elevar hacia él y que vosotros le ofrecéis.

Amigos queridos, el ángel del Señor os dirige los efluvios divinos de su Paraíso, a fin de que, en la tierra, estéis seguros de que estamos con vosotros, y de que el Cielo y la tierra se unen a veces para dar luz. Aquí, las almas son como flores bañadas por el rocío de la mañana. Se forman gotitas, se metamorfosean: pensamientos de amor. ¡Qué misterio y qué hermoso es! Qué consuelo también saberse pequeña gota de rocío que forma parte del Gran Amor.

Ved el comienzo de este año con serenidad. Poneos por encima de los conflictos mezquinos. Por encima, está Dios, la Vida, la única necesaria, la que permanece. Y mientras realizáis vuestra tarea de cada día, muy importante porque ella cuenta, vosotros lo sabéis, pensad que solo sois en la tierra una barca frágil cuyo Gran Timonel está en lo Alto.

Paqui.

(si quieres leer más cómo esto puedes pinchar en el enlace del lateral AQUI ALLA)

María Simma, una mujer que tenía gracia especial respecto a las almas del Purgatorio.

En estos días tan señalados para todo lo que tenga que ver con las Almas Purgantes, os vuelvo a recomendar la lectura del testimonio de María Simma del cual ya os he hecho partícipes en este blog en otras ocasiones. Este enlace en concreto es el más extenso que tengo. Amigos, recemos por las Almas eso no caerá en saco roto.

El enlace es éste: http://www.benditasalmas.org/interna_contenido.php?id=8

Empezamos a percibir ya en nuestro entorno los frutos del “progrelativismo” idiotizante, y es que en esta sociedad hay mucho tonto suelto, pero no el tonto inofensivo tipo Forrest Gump si no de esos a los que mi padre alude con la expresión: “tonto, pero jode”. No entiendo el absurdo encono en contra de nuestras tradiciones seculares, no veo por ningún lado el daño moral que puede recibir un niño por ver a un recién nacido en un pesebre, o que complejo puede coger porque lo vistan de pastorcito. Ahora, eso sí, el día de Halloween*, es obligatorio que todos los niños vayan a la escuela vestidos de adefesio. No estoy en contra del sano respeto a la diferencia, no se puede obligar a nadie a creer en Dios, ni a asistir obligatoriamente a clase de religión, el que no quiera que no pase, pero otra muy distinta es prohibir a todo el colegio poner un inofensivo belén, esto último sólo lo puede pedir un idiota.

Después de prohibir la Navidad nos enfrentaremos al absurdo de no saber cómo llenar ese vacío, y así, en este orden de cosas, tenemos que aguantar oír sandeces como el bautizo laico, la fiesta del solsticio de invierno, etc. Le preguntaremos a nuestros infantes: ¿niño, tú cómo quieres tomar la comunión, por la Iglesia o por lo civil? A esto se refería el Papa de una manera muy acertada cuando decía aquello de la “dictadura del relativismo”. Nos van a poner a todos a andar con el paso cambiado, sí o sí, que a estos se les da muy bien legislar prohibiciones por doquier. Lo expresó de una manera genial Carlos Herrera: “soy católico, de derechas, fumo puros y me gustan los toros así que me tengo que exiliar de España”. Pues yo remedando a Groucho os digo: si esto sigue así, por favor, que paren España que me bajo…

Podéis leer las noticias relacionadas con el tema aquí: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=6023

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=11495

*¡Pero qué hortera es copiar tradiciones sin ton ni son, simplemente por haber visto una película!

Imagen simbólica de la puerta del cielo.

Mensajes de las Almas del Purgatorio a Monseñor Octavio Michelini

 

9 de Junio de 1978 

EL DOGMA DE LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS NO BASTA CONOCERLO, SE NECESITA VIVIRLO 

Somos las almas del Purgatorio, escribe, hermano.

Somos nosotras almas Purgantes y esperábamos este encuentro que indudablemente traerá bien a ti y a nosotras, el amor que une a los hijos de Dios, estén en el tiempo o fuera del tiempo como estamos nosotras, es siempre útil y fecundo de bien.

El Dogma de la Comunión de los Santos, para quien cree en él y se esfuerza en vivirlo, lleva siempre frutos santos para ambas partes, ciertamente hermano Don Octavio, para nosotras ningún esfuerzo, ninguna fatiga sea para creer ni para vivir la sublime y estupenda realidad del Dogma que tratamos, en cambio para vosotros que estáis peregrinando en la tierra, se requiere el ejercicio de la vida divina de la Gracia, se requiere el ejercicio de las facultades de vuestra alma, ante todo, el ejercicio de vuestra inteligencia, que debe buscar conocer la existencia del Dogma, conocer el origen, esto es, de dónde y cómo ha nacido, conocer los efectos que produce en quien lo conoce, y en quien  lo vive, se requiere  además el ejercicio de vuestra voluntad, quererlo aceptar y quererlo vivir es acto de la voluntad, se necesita aún el ejercicio de la memoria, la que siempre debe tenerlo presente a la inteligencia y a la voluntad para que ellas puedan recordarlo y quererlo.

Hermano Don Octavio, no es todo, el Dogma de la Comunión de los Santos, como por otra parte se debe decir de tantas otras realidades sobrenaturales, exige, sí, el ejercicio natural del alma, pero sobre todo el ejercicio de la Vida divina de la Gracia introducida en el alma y, por lo tanto: ejercicio de la Fe, para que el Dogma se haga operante se necesita creer firme y fuertemente, sin velos ni sobrentendidas limitaciones, requiere además el ejercicio de la Caridad, del amor, amor verdadero, no ficticio, no ilusorio, amor real acompañado de obras, y tú, vosotros,  sabéis qué obras exige la naturaleza de este Dogma, requiere el ejercicio de la Esperanza, la que como luz transparente os haga vislumbrar y desear los benéficos efectos que el Dogma visto, querido y amado lleva a vosotros y a nosotras. 

Cuántos tesoros aún por descubrir y valorar 

Hermano Don Octavio, hemos hablado de realidades maravillosas, o mejor estupendas,  si tuviéramos otros vocablos más eficaces los usaríamos para haceros comprender cuántos tesoros hay aún por descubrir y valorar por parte de muchísimos cristianos que ignoran, que no ven y por lo tanto no obran, para su perjuicio y en este caso también en daño nuestro; Don Octavio, no basta el don de la vida, aun la física, intelectual, espiritual se necesita vivirla, ¿para qué serviría una vida no vivida? Cuánto bien no hecho, cuánto bien descuidado por la superficialidad de fe, de esperanza y de caridad, dones maravillosos, pero muchas veces casi desperdiciados en una tibieza y negligencia incomprensibles.

Vosotros deberíais saber muy bien que vuestras posibilidades de bien con relación a nosotras constituyen una reserva potencial casi inagotable, cualquier cosa que hagáis bastaría  transportarla del plano natural al plano sobrenatural de la gracia añadiéndole la intención: “por las almas Santas del Purgatorio”, y si son ya cosas de orden sobrenatural, como la Santa Misa celebrada o escuchada, basta sólo con añadir la intención dicha; si salís para un paseo, para una compra  o cualquier otra cosa que hagáis o penséis, hacedlo por amor al Señor y en sufragio de nuestras almas. 

A vosotros, hombres toca dar el “ya” 

Tú sabes, hermano, que por parte nuestra la respuesta sería, es inmediata, para nosotras no podemos hacer “nada”, pero para vosotros podemos hacer “mucho”, pero sois vos otros, quienes vivís en la fe y en la prueba, quienes debéis, por así decirlo, dar el “ya” para volver operante este Dogma de la Comunión de los Santos.

Don Octavio, es cierto que las necesidades materiales y sobre todo espirituales son para vosotros muchas, pero ¿por qué no tener en cuenta que también nosotras, Almas Purgantes, podemos ayudaros mucho para resolver todos vuestros problemas personales y sociales? ¡Si supieras lo que quiere decir Purgatorio!!! ¡Si lo supieran los cristianos, que tan rápidamente se olvidan de nosotras, que tan fácilmente se olvidan de sus promesas, que tan mal viven su fe, que más que en nosotras, piensan en la podredumbre y cenizas de nuestros cuerpos!!!

Hermano nuestro Don Octavio, cuánto se podría y se debería hacer por Caridad y por Justicia con respecto a nosotras… intensifiquemos en mucho nuestra comunión y los benéficos efectos y las bendiciones de Dios serán abundantes.

A la espera…

Almas del Purgatorio ascendiendo al Cielo.

Mensajes de las Almas del Purgatorio a Monseñor Octavio Michelini

19 de julio de 1976 

EL ÚNICO DESEO 

Somos almas de la Iglesia Purgante en espera de nues­tro encuentro con el eterno Juez divino. 

Somos almas que esperamos el consuelo de la ayuda fraterna que apresure nuestra liberación.

Consideramos superfluo intentar tratar de haceros comprender nuestra pena.

Si una imagen pudiera servir para daros una idea de ello, entonces os decimos: intentad imaginar a un hombre que arde entre las llamas y el deseo que tiene de salir para sumergirse en aguas frescas y limpias.

Es una pálida idea que puede haceros com­prender el deseo ardiente de poner fin a la atormentada espera que nos impide unirnos al solo, único Bien por quien hemos sido creados.

En la tierra, distraídos como estáis continuamen­te por mil intereses, influidos por los sentidos y distraídos en tantas exigencias de la vida material, vosotros no po­déis comprendernos a nosotros, almas purgantes. Estamos abrasadas por la única necesidad, por la única aspiración, por el único e inmutable deseo: reunir­nos con Aquel, que es Causa y Fin de nuestra existencia. No podéis comprendernos, porque vemos de ma­nera diferente a vosotros. Hermano sacerdote, Don O., tú sabes que no pode­mos hacer nada por nosotras mismas; pero sabes bien que podemos rezar y obtener para vosotros, todavía militantes en la tierra.

Esto sucede por un admirable designio de la Pro­videncia que ha querido que circule en toda la Iglesia, como Cuerpo Místico, el amor que transcurre entre Jesús y los miembros entre ellos. 

Llama vivísima 

Ahora considera, que si te vas a comprometer a celebrar el Santo Sacrificio por el único fin por el que Él, el Verbo hecho Carne, lo hizo sobre el Calvario y lo continúa, por medio vuestro, en los altares y es decir por la remisión de los pecados y de las penas debidas por los pecados, tú puedes comprender, hermano nuestro, cuántos fermentos de reconocimiento y gratitud suscitarás en nosotras.

Nosotras nos sentiremos obligadas con relación a ti, intercederemos sin descanso, ofreceremos continuamente nuestro sufrimiento (podríamos llamarlo martirio) por ti y por tus necesidades espirituales, para estar a tu lado en la dura lucha contra las fuerzas del Infierno.

Será, hermano, como si la llamita que actualmente arde en vosotros y en nosotras de improviso se transformase en una grande y vivísima llama.

Habrá un aumento de calor, de dolor y de amor que nos unirá a Él y entre nosotros; “Caritas Christi urget nos” (El amor de Cristo nos apremia).

Hermano sacerdote y ministro de Dios: ¿Por qué no hacemos nunca operantes estos misterios de gracia y de amor latentes en nosotros y en vosotros? ¿Por qué no hacemos saltar el resorte por ambas partes para abreviar en nosotros la pena debida a nuestras culpas, y en vosotros hacer brotar una fuente de tantas gracias insospechadas pero reales?

Hermano Don O., esperamos con ansia que, llevados a término tus compromisos, tu propósito se haga realidad concreta para todo Cuerpo Místico.

Te damos las gracias por el recuerdo cotidiano en espera de unas relaciones más eficaces entre nosotras y tú, que consigan hacer más fecundo el Dogma de la Comunión de los Santos.

Hermano, la experiencia te confirmará la verdad de este mensaje y quisiéramos que muchos sacerdotes llegaran a conocerlo.

Somos Almas purgantes

Palabras de Jesús a María Valtorta sobre el Purgatorio

“Quiero explicarte lo que es y en qué consiste el Purgatorio. Y te lo explico Yo de manera que chocará a muchos que se creen depositarios del conocimiento del más allá y no lo son.

Las almas sumergidas en aquellas llamas sólo sufren por el amor.

Ellas no son indignas de poseer la Luz, pero tampoco son dignas de entrar inmediatamente en el Reino de la Luz; son investidas por la Luz, al presentarse ante Dios. Es una breve, anticipada beatitud, que les asegura su salvación y les hace conocedoras de lo que será su eternidad y expertas de cuanto cometieron contra su alma, defraudándola de años de bienaventurada posesión de Dios.

Después, sumergidas en el lugar de purgación, son investidas por las llamas expiadoras.

En esto aciertan quienes hablan del purgatorio. Pero donde se equivocan es al querer aplicar distintos nombres a esas llamas.

Éstas son incendio de amor. Purifican encendiendo de amor las almas. Dan el Amor porque, cuando el alma ha alcanzado ese amor que no alcanzó en la tierra, es liberada y se une al Amor en el Cielo.

Te parece una doctrina distinta de la conocida, ¿verdad? Pero piensa.

¿Qué es lo que Dios Uno y Trino quiere para las almas que ha creado? El Bien.

Quien quiere el Bien para una criatura, ¿qué sentimientos tiene hacia la criatura? Sentimientos de amor.

¿Cuál es el mandamiento primero y segundo, los dos más importantes, de los que he dicho que no los hay mayores y en ellos está la llave para alcanzar la vida eterna? Es el mandamiento del amor. “Ama a Dios con todas tus fuerzas, ama al prójimo como a ti mismo”.

¿Qué os he dicho infinidad de veces por mi boca, la de los profetas y los santos? Que la mayor absolución es la Caridad. La Caridad consuma las culpas y las debilidades del hombre, porque quien ama vive en Dios y viviendo en Dios peca poco, y si peca se arrepiente inmediatamente, y el perdón del Altísimo es para quien se arrepiente.

¿A qué faltaron las almas? Al Amor. Si hubieran amado mucho, habrían cometido pocos y leves pecados, unidos a vuestra debilidad e imperfección pero nunca habrían alcanzado la persistencia consciente en la culpa, ni siquiera venial. Habrían visto la forma de no afligir a su Amor y el Amor viendo su buena voluntad, les habría absuelto incluso de los pecados veniales cometidos.

¿Cómo se repara, también en la tierra una culpa? Expiándola y, cuando es posible, a través del medio con el que se ha cometido. Quien ha dañado, restituyendo cuanto quitó con prepotencia. Quien ha calumniado, retractándose de la calumnia, y así todo.

Ahora, si esto lo requiere la pobre justicia humana, ¿no lo querrá la Justicia santa de Dios? ¿Y qué medio utilizará Dios para obtener reparación? A Sí mismo, o sea al Amor, exigiendo amor.

Este Dios al que habéis ofendido, y que os ama paternalmente, y que quiere unirse con sus criaturas, os lleva a alcanzar esta unión a través de Sí mismo.

Todo gira en torno al Amor, María, excepto para los verdaderos “muertos”; los condenados. Para estos “muertos” también ha muerto el Amor. Pero para los tres reinos –el que tiene el peso de la gravedad: la Tierra; aquél en el que está abolido el peso de la materia pero no el del alma cargada por el pecado: el Purgatorio; y, en fin, aquél cuyos habitantes comparten con el Padre su naturaleza espiritual que les libera de todo peso- el motor es el Amor. Amando sobre la Tierra es como trabajáis para el Cielo. Amando en el Purgatorio es como conquistáis el Cielo que en la vida no habéis sabido merecer. Amando en el Paraíso es como gozáis el Cielo.

Lo único que hace un alma cuando está en el Purgatorio es amar, pensar, arrepentirse a la luz del Amor que esas llamas han encendido para ellas, que ya son Dios, pero que, para su castigo, le esconden a Dios.

Esto es el tormento. El alma recuerda la visión de Dios que tuvo en el juicio particular. Se lleva consigo ese recuerdo y, dado que el haber tan sólo entrevisto a Dios es un gozo que supera todo lo creado, el alma está ansiosa de volver a gustar ese gozo. Ese recuerdo de Dios y ese rayo de luz que le revistió cuando compareció ante Él, hacen que el alma “vea” la importancia que realmente tienen las faltas cometidas contra su Bien, y este “ver”, junto a la idea de que por esas faltas se ha impedido voluntariamente, durante años o siglos, la posesión del Cielo y la unión con Dios, constituye su pena purgante. 

El tormento de los purgantes es el amor y la certeza de haber ofendido al Amor. Un alma, cuanto más ha faltado en la vida, tanto más está como cegada por cataratas espirituales que le hacen más difícil conocer y alcanzar ese perfecto arrepentimiento de amor que es el primer coeficiente para su purgación y entrada en el Reino de Dios. Cuanto más un alma lo ha oprimido con la culpa, tanto más pesado y tardío se hace vivir el amor. A medida que se limpia por poder del Amor, se acelera su resurrección al amor y, de consecuencia, su conquista del Amor que se completa en el momento en que, terminada la expiación y alcanzada la perfección del amor, es admitida en la Ciudad de Dios.

Hay que orar mucho para que estas almas, que sufren para alcanzar la Alegría, sean rápidas en alcanzar el amor perfecto que les absuelve y les une conmigo. Vuestras oraciones, vuestros sufragios, son nuevos aumentos de fuego de amor. Aumentan el ardor. Pero -¡oh! ¡bienaventurado tormento!- también aumentan la capacidad de amar. Aceleran el proceso de purgación. Alzan las almas sumergidas en ese fuego a grados cada vez más altos. Las llevan a los umbrales de la Luz. Abren las puertas de la Luz, en fin, e introducen el alma en el Cielo.

A cada una de estas operaciones, provocadas por vuestra caridad hacia quien os precedió en la segunda vida, corresponde la sorpresa de caridad hacia vosotros. Caridad de Dios que os agradece el que proveáis por sus hijos penantes, caridad de los penantes que os agradecen el que os afanéis por introducirles en el gozo de Dios.

Vuestros seres queridos nunca os amaron tanto como después de la muerte de la tierra, porque su amor ya está impregnado de la Luz de Dios y a esta Luz comprenden cómo les amáis y cómo deberían haberos amado.

Ya no pueden deciros palabras que invoquen perdón y den amor. Pero me las dicen a Mí para vosotros, Yo os traigo estas palabras de vuestros Difuntos que ahora os saben ver y amar como se debe. Os las traigo junto con su petición de amor y su bendición, que ya es válida desde el Purgatorio porque ya está animada por la inflamada Caridad que les quema y purifica. Perfectamente válida, además, desde el momento en que, liberados, salgan a vuestro encuentro a los umbrales de la Vida o se reúnan con vosotros en ella, si les hubierais precedido en el Reino del Amor.

Fíate de Mí, María. Yo trabajo por ti y por tus seres queridos. Conforta tu espíritu. Vengo para darte la alegría. Confía en Mí”.

21 de octubre de 1943

Dice Jesús:

“Como veis, si transgredís el decálogo transgredís el amor. Así es para los consejos que os he dado que son las flores de la planta de la Caridad. Entonces, si transgrediendo la Ley transgredís el amor, es evidente que el pecado es falta contra el amor. Y por eso debe expiarse con amor.

El amor que no habéis sabido profesarme en la tierra me lo tenéis que dar en el Purgatorio. Por eso os digo que el Purgatorio sólo es sufrimiento de amor.

Durante toda la vida habéis amado poco a Dios en su Ley. Os habéis echado a la espalda la idea de Él, habéis vivido amando a todos y amándole poco a Él. Es justo que, no habiendo merecido el Infierno y no habiendo merecido el Paraíso, os lo merezcáis ahora, encendiéndoos de caridad, ardiendo por cuanto habéis sido tibios en la tierra. Es justo que suspiréis durante miles y miles de horas de expiación de amor lo que no habéis suspirado miles y miles de veces en la tierra: por Dios, finalidad suprema de las inteligencias creadas. A cada vez que habéis vuelto la espalda al amor corresponden años y siglos de nostalgia amorosa. Años o siglos según la gravedad de vuestra culpa.

Estando ya seguros de Dios, conocedores de su suprema belleza por el fugaz encuentro del primer juicio, cuyo recuerdo tenéis con  vosotros para haceros aún más viva el ansia de amor, suspiráis por Él, lloráis su lejanía, os lamentáis y arrepentís de haber sido vosotros la causa de tal lejanía y os hacéis cada vez más permeables a ese fuego encendido de la Caridad hacia vuestro supremo bien.

Cuando, por las oraciones de los vivientes que os aman, los méritos de Cristo son lanzados como esencia de ardor en el fuego santo del Purgatorio, la incandescencia de amor os penetra más fuerte y más adentro, y entre el resplandor de las llamas, cada vez se hace más lúcido en vosotros el recuerdo de Dios visto en aquel instante.

Así como en la vida de la tierra cuando más crece el amor más sutil se hace el velo que cela al viviente la Divinidad, del mismo modo en el segundo reino cuanto más crece la purificación, y por ello el amor, más cercano y visible se hace el rostro de Dios. Ya trasluce y sonríe entre el centelleo del santo fuego. Es como un Sol que cada vez se acerca más, cuya luz y calor anulan cada vez más la luz y el calor del fuego purificante, hasta que, pasando del merecido y bendito tormento del fuego al conquistado y bienaventurado alivio de la posesión, pasáis de llama a Llama, de luz a Luz, salís para ser luz y llama en Él, Sol eterno, como chispa absorbida por una hoguera y como candelero arrojado en un incendio.

¡Oh gozo de los gozos cuando os encontréis elevados a mi Gloria, pasados de ese reino de espera al Reino de Triunfo! ¡Oh! ¡conocimiento perfecto del Perfecto Amor!

Este conocimiento, María, es misterio que la mente puede conocer por voluntad de Dios, pero que no puede describir con palabra humana. Cree que merece la pena sufrir toda una vida por poseerla desde el momento de la muerte. Cree que no hay caridad mayor que procurarla con las oraciones a quienes amaste en la tierra y que ahora comienzan su purificación en el amor, a quienes en vida tantas y tantas veces cerraron las puertas del corazón.

Ánimo, bendita a la que son desveladas las verdades escondidas. Actúa, obra y sube. Por ti misma y por quienes amas en el más allá.

Deja consumar en el Amor el estambre de tu vida. Vierte tu amor sobre el Purgatorio para abrir las puertas del Cielo a quienes amas.

Oración por los difuntos (dictada a María Valtorta): 

24 de octubre de 1944.

…escribo todo lo que Jesús dicta:

“Llega el mes dedicado a los difuntos. Ruega así por ellos:

¡Oh Jesús!, que con tu gloriosa Resurrección nos has mostrado cómo serán eternamente los ‘hijos de Dios’, concede la santa resurrección a nuestros seres queridos, fallecidos en tu Gracia, y a nosotros, en nuestra hora. Por el sacrificio de tu Sangre, por las lágrimas de María, por los méritos de todos los Santos, abre tu Reino a sus espíritus.

¡Oh Madre!, cuya aflicción finalizó con la alborada pascual ante el Resucitado y cuya espera de reunirte con tu Hijo cesó en el gozo de tu gloriosa Asunción, consuela nuestro dolor librando de las penas a quienes amamos hasta más allá de la muerte, y ruega por nosotros que esperamos la hora de volver a encontrar el abrazo de quienes perdimos.

Mártires y Santos que estáis jubilosos en el Cielo, dirigid una mirada suplicante a Dios, y una fraterna a los difuntos que expían, para rogar al Eterno por ellos y para decirles a ellos: ‘He aquí que la paz se abre para vosotros’.

Amados, tan queridos, no perdidos sino separados, que vuestras oraciones sean para nosotros el beso que añoramos, y cuando por nuestros sufragios estaréis libres en el beato Paraíso con los Santos, protegednos amándonos en la Perfección, unidos a nosotros por la invisible, activa, amorosa Comunión de los Santos, anticipo de la perfecta reunión de los ‘benditos’ que nos concederá, además de gozarnos con la visión de Dios, el encontraros como os tuvimos, pero sublimados por la gloria del Cielo”.

 Serás bienaventurada si sabes amar hasta la incineración de cuento es débil y pecó. Los Serafines salen al encuentro del espíritu purificado con la inmolación de amor y le enseñan el “Sanctus” eterno para cantar al pie de mi trono”.

Hace un par de semanas la lectura del domingo era la parábola del pobre Lázaro y del rico Epulón, dice así:

“había un hombre rico que vestía de púrpura y lino finísimo, y cada día celebraba espléndidos banquetes. Un pobre, en cambio, llamado Lázaro, yacía sentado a su puerta, cubierto de llagas, deseando saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros acercándose le lamían sus llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán; murió también el rico y fue sepultado. Estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando sus ojos vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno; y gritando, dijo: Padre Abrahán, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en estas llamas. Contestó Abrahán: Hijo, acuérdate de que tú recibiste bienes durante tu vida y Lázaro, en cambio, males; ahora, pues, aquí él es consolado y tú atormentado. Además de todo esto, entre vosotros y nosotros hay interpuesto un gran abismo, de modo que los que quieren atravesar de aquí a vosotros, no pueden; ni pueden pasar de ahí a nosotros. Y dijo: Te ruego entonces, padre, que le envíes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también a este lugar de tormentos. Pero replicó Abrahán: Tienen a Moisés y a los Profetas. ¡Que los oigan! El dijo: No, padre Abrahán; pero si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán. Y les dijo: Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco se convencerán aunque uno de los muertos resucite”(Lc).

Si se les aparece un muerto, si les habla un muerto, se convertirán nos decía Epulón. ¿Os imagináis que viniese alguien desde el otro lado, del más allá y nos contase que es lo que nos espera? Sería impagable, ¿verdad? Bueno pues, para los que tenemos fe, hay un testimonio de las Santas Almas del Purgatorio a Monseñor Octavio Michelini, unas revelaciones a María Valltorta y también unos mensajes de la Virgen desde Medjugorje que a mí, particularmente, me han hecho reflexionar mucho sobre qué estoy haciendo con mi vida, en qué estoy invirtiendo mi capital vital, qué hago con el tiempo que Dios me ha dado… Gracias a Dios todavía estamos a tiempo de enmendar el rumbo. Aquí os paso estos testimonios, como me parece demasiado largo lo voy a repartir en varias entradas. Leedlo, os hará bien.

Mensaje de la Reina de la Paz desde Medjugorje

Miércoles 21 de julio de 1982

Referente al Purgatorio:

“Hay muchas almas en el purgatorio. También hay muchas personas que se han consagrado a  Dios: algunos sacerdotes, otros religiosos. Rezad por sus intenciones, al menos el Padrenuestro, Avemaría y Gloria siete veces cada uno, y el Credo. Os lo recomiendo. Hay un gran número de almas que están en el Purgatorio hace mucho tiempo porque nadie reza por ellas”. 

También a Mirjana le dijo una vez: 

“En el Purgatorio hay diferentes niveles; el más bajo está cerca del infierno y el más alto, gradualmente, se acerca al Cielo. Es en el día de Navidad y no en el de Todos los Santos, cuando un gran número de almas abandona el Purgatorio. En el Purgatorio, hay almas que rezan ardientemente a Dios y por las que ningún pariente o amigo reza en la Tierra. Dios hace que ellas se beneficien de las oraciones de otras personas. Dios permite que ellas mismas se manifiesten en diferentes formas, cerca de sus parientes en la Tierra, para recordar a los hombres de la existencia del Purgatorio y para solicitar sus oraciones para acercarse a Dios que es justo y bueno. La mayoría de la gente va al Purgatorio. Muchos van al Infierno. Un pequeño grupo va directamente al cielo”.

La verdad es que no sé si os he hablado anteriormente en este blog sobre María Simma, da igual porque nunca está demás recordar ciertas cosas. Os transcribo una entrevista que yo ya conocía a través de páginas de internet dedicadas a laVirgen María (cuyos enlaces están en el blog, María Vallejo-Nágera habla sobre ella). Daos cuenta de lo importante que es este testimonio, y hasta que punto nos plantea un gran interrogante que reta a nuestro raciocinio materialista. En definitiva el purgatorio es dogma de fé (es decir, si no lo crees no eres católico) ningún Papa ha dicho hasta hoy nada contrario al respecto… Ahí va, por favor leed con atención, la entrevista la hace Sor Emmanuel una monja que conocéis a través de varias entradas que hay en este blog, relacionada con Medjugorje, no será la última vez que hablemos sobre ella. (la entrevista es sólo un extracto, la totalidad se encuentra si no me equivoco en www.reinadelcielo.org y en www.medjugorje.es/mariasimma.php )

María Simma.

Sor Emanuel: Henos aquí, María, ¿puedes contarnos ahora cómo fuiste visitada, la primera vez, por un alma del Purgatorio?

María Simma: Sí, fue en el año 1940, de noche, a las 3 o 4 de la madrugada. Oí a alguno que iba y venía en mi cuarto. Esto me despertó. Miré para ver quien pudiese haber entrado en mi cuarto.
Al día siguiente, después de misa, fui a ver a mi director espiritual y le conté lo sucedido. El me dijo “Si todo eso recomienza, no preguntes: “¿Quien eres?, sino, ¿“Qué quieres de mí?”.
La noche siguiente el hombre regresó. Era el mismo, y yo le pregunté: “¿Qué quieres de mí?”. Me respondió: “Haz celebrar tres misas por mí y yo seré liberado”. Entonces comprendí que era un alma del Purgatorio. Mi padre espiritual me lo confirmó. Me aconsejó de no rechazar jamás a las almas del Purgatorio, y de acoger con generosidad sus pedidos.

– Y después, ¿continuaron las visitas?

– Sí, durante algunos años venían tres o cuatro almas solamente, sobre todo en el mes de noviembre. Luego no vinieron más.

– ¿Y qué te piden estas almas?

– Muchas veces piden de hacer celebrar misas y de asistir a esas misas; piden de recitar Rosarios, y también de hacer el Vía Crucis.

– Pero, María, ¿por qué se va al Purgatorio? ¿Cuáles son los pecados que conducen con frecuencia a las almas al Purgatorio?

– Son los pecados contra la caridad, contra el amor hacia el prójimo, la dureza del corazón, la hostilidad, la calumnia; sí, todas estas cosas. Sé que la maldición y la calumnia se cuentan entre las culpas más graves que necesitan una larga purificación.

Al respecto María nos reveló un testimonio que nos hace reflexionar. Es la historia de una persona que ella conocía muy bien. Esta persona había muerto. Era una mujer y se encontraba en el Purgatorio, padeciendo sufrimientos atroces. Y cuando esa alma visitó a María, ella le preguntó el porqué; y el porqué era que ella tenía una amiga, sí, una amiga con la cual surgió una enemistad muy grande; y esa enemistad había sido causada por ella misma y, a pesar de todo, había conservado su rencor por años y años; y cuando su amiga, en varias circunstancias, había venido a pedirle de hacer las paces, de reconciliarse, ella la rechazaba; y cuando cayó gravemente enferma, había continuado a tener cerrado su corazón, a rechazar la paz que se le proponía; y hasta en el lecho de muerte, aquella amiga había venido a suplicarle de hacer las paces; pero aún en su lecho de muerte ella había rechazado reconciliarse. Por ese motivo se encontraba aún en un purgatorio muy doloroso, y por eso había venido a pedir ayuda a María.

Este testimonio sobre la gravedad de conservar el rencor es muy significativo. Por lo que se refiere a las palabras, nunca se dirá bastante acerca de cómo una palabra de crítica, una palabra malévola pueda realmente matar, y también cómo una buena palabra pueda curar.

– Entonces, María, ¿puedes decirnos quienes son los que tienen mayores posibilidades de ir directamente al Paraíso?

– Son aquellos que tienen un corazón bueno, un corazón bueno hacia todos. La caridad cubre una multitud de pecados.

– María, tú fuiste invitada, muchas veces, a sufrir por las almas del Purgatorio para liberarlas. ¡Puedes decirnos qué has vivido y probado en esos momentos!

– La primera vez un alma (era una mujer) me preguntó si quería sufrir tres horas, en mi cuerpo, por ella; y agregó que luego yo podría retomar mi trabajo. Yo me dije: “Si es sólo por tres horas, quiero aceptar”. Esas tres horas me parecieron que durasen como tres días, tan terribles eran los sufrimientos. Pero, al final, miré el reloj y vi que habían pasado sólo tres horas. EI alma luego me dijo que, habiendo aceptado sufrir con amor esas tres horas, le había ahorrado veinte años de Purgatorio.

– María, ¿por qué, una vez llegados al Purgatorio, no se pueden adquirir méritos y, en cambio, mientras se está en la tierra siempre se los pueden adquirir?

– Porque en el momento de la muerte los méritos se terminan. Mientras uno vive en la tierra puede reparar el mal que ha cometido antes. Las almas del Purgatorio tienen una santa envidia por esta posibilidad nuestra. Hasta los Ángeles son celosos de nosotros, porque tenemos la posibilidad de “crecer” mientras estamos sobre la tierra. Pero muchas veces la aparición del sufrimiento en nuestra vida nos hace rebelar y tenemos dificultad en aceptarlo y vivirlo bien.

– Entonces, ¿cómo vivir el sufrimiento para que pueda dar frutos?

– Los sufrimientos son la prueba más grande del amor de Dios, y si se ofrecen bien, pueden ganar muchas almas.

– María, quisiera preguntarte en el momento de la muerte ¿se da un tiempo en el que el alma tiene la posibilidad de dirigirse a Dios antes de entrar en la eternidad, un tiempo, si se quiere, entre lo muerte aparente y la muerte real?

– Sí, el Señor da a cada alma algún instante para que se arrepienta de sus pecados y se decida si acepta o no acepta llegar a Dios. En ese breve tiempo se ve como en un fìlme la propia vida. Yo conocía a un hombre que creía en los preceptos de la Iglesia, pero no en la vida eterna; un día se enfermó gravemente y entró en coma. Entonces él se vio en una sala con una pizarra en la que estaban escritas todas sus acciones: tanto las buenas como las malas; luego la pizarra desapareció, también las paredes de aquella sala, y todo era infinitamente bello. Luego se despertó del coma y decidió cambiar de vida.

– María, ¿qué consejos darás a quien quisiera hacerse santo ya en esta tierra?

– Ser humildísimo. No debe ocuparse de sí mismo. Debe huir del orgullo, que es la trampa más peligrosa que tiende el Maligno.

Espero que la lectura de esta entrevista nos sirva para acrecentar nuestras oraciones por los difuntos, y como reflexión sobre nuestro modo de vida.

Un abrazo.

A veces tienes una clara intuición sobre la respuesta a una pregunta pero no sabes ponerle las palabras adecuadas, entonces escuchas con excitación que alguien ha sabido ponérselas y que es eso precisamente lo que tu pensabas. Cuando encuentras algo así te apetece compartirlo. Yo lo he sentido al escuchar a D. Lorenzo Trujillo en su reflexión dominical (la segunda parte sobre todo) y os paso el enlace www.formacioncristiana.org pinchad donde pone “reflexión dominical”.

Nada más.

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